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FUTBOLISTAS
vs. DIRIGENTES
Al
término del Apertura, la promesa de que
todo iba a cambiar y, aunque por puchos, los clubes
se comprometían a honrar sus deudas hacían
pensar que el Clausura iba a ser, por decir lo
menos, el punto de partida para la cura del mal
endémico que había atrapado al fútbol
peruano. Al menos, eso parecía.
Y
más, cuando la Agremiación de Futbolistas,
a medida que transcurría el Clausura, les
recordaba cortésmente a los clubes que
las promesas que habían hecho en el receso
del torneo no debían quedar en letra muerta
y, estos, de igual forma, buscaban el amago perfecto
para mantener la poca confianza que les habían
dado, a pesar que su palabra también estaba
empeñada ante la FPF. Sin embargo, a medida
que pasaban los días, nueve de los doce
clubes que integran el campeonato peruano quisieron
seguir por el mismo camino.
Si
bien el torneo caminó a duras penas hasta
los primeros días de noviembre, ya nada
pudo evitar la paralización del campeonato
por parte de los agremiados (6 de noviembre),
quiénes en una decisión valiente
e histórica, demostraron a todos -prensa
incluida- que no iban a permitir más atropellos
y que marcaban el comienzo de una institución
sólida: la suya.
Tan
así, que ni la amenaza de la ADFP, al día
siguiente de la oficialización del paro,
de continuar el Clausura así sea con equipos
Sub-20, los hizo desistir en su lucha. Dijeron
que "no" una y otra vez. Es más,
intentaron varias veces llegar a un acuerdo, pero
la situación cada vez iba al colapso.
Entonces,
comenzaron los despidos, las represalias económicas,
las ofensas -al jugarse dos fechas con equipos
juveniles-, las amenazas; pero, alguna promesa
verdadera de los integrantes de la ADFP de pagar
y aceptar su fracaso como administradores del
fútbol peruano, nada. Ninguna.
Estaba
claro, las partes no iban a dar su brazo a torcer.
En vista de ello, la Federación Peruana
de Fútbol decidió dar un ultimátum
para que en el plazo de 24 horas ambos bandos
llegasen a un acuerdo satisfactorio, de lo contrario
daría por concluido el Torneo Clausura.
El acuerdo nunca llegó.
A
la FPF no le quedó más remedio que
clausurar el Clausura, cuando faltaban todavía
cinco fechas por jugarse. Coronó campeón
del Clausura a Alianza Lima, dijo que el tercer
representante a la Libertadores se sabría
recién Febrero y dejó en veremos
las bases para el próximo campeonato del
2004.
A
pesar de no haber visos de solución entre
jugadores y clubes, sólo queda esperar
hasta el próximo año si la decisión
tomada por la FPF fue la más acertada.
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