Lima (Peru.com).- El Globo de Oro, el Bafta, el SAG, y el Oscar, han coincidido en encontrar en Quisiera Ser Millonario los méritos suficientes como para no dudar que se trata de la mejor película del año. Teníamos ganas de hallar también en esta cinta al depositario de todos nuestros elogios, sin embargo –y con pena- debemos decir que no ha sido el caso. ¡Lee, vota y opina!
Jamal (Dev Patel) es un joven no muy preparado y pobre que decide participar de la versión india de ¿Quién Quiere Ser Millonario? para así poder reunirse con Freida Pinto (Latika), la mujer que ama desde que es niño. Bajo el sin embargo se cierne la sospecha de trampa por lo que deberá explicar a la policía cómo es que sabía las complicadas respuestas del dichoso concurso.
Danny Boyle (Trainspotting, Exterminio) si se ha hecho un nombre en la industria es gracias a la enorme habilidad que tiene para narrar una historia imprimiéndole un ritmo que por momentos coquetea con el videoclip –en Alerta Solar hizo una excepción que le dio buenos réditos. Lo prioritario para él es el efecto que crea una edición trepidante compensando los valores técnicos con actuaciones competentes.
Es por eso que en el caso de Quisiera Ser Millonario sea la estructura que escoge para desmembrar la anécdota principal lo que resulta más llamativo y en un principio, prometedor. Relatar la vida de Jamal a partir de las respuestas que va dando en el programa televisivo abria una serie de posibilidades que en muchos momentos terminan siendo desaprovechada.
Y es que al fragmentar la historia, dividiéndolas en pequeñas anécdotas Boyle corría el riesgo de caer en irregularidades. Esa era la apuesta, pero no todas sus fichas son ganadoras, pues son las escenas del show en sí, y las del interrogatorio, las mejores logaradas de la cinta.
Curioso, pues a priori estas escenas tienen una función que cumplir, y es la de crear interés en lo que luego contará Jamal. Lamentablemente la inspiación se hace extrañar cuando volvemos sobre los sucesos trágicos de su vida, la hiriente relación con su hermano Salim y su nunca consumada relación con Latika.
De pronto, saber si se llevara la plata nos despierta mayor interés que saber si con esta hará realidad sus sueños.
El resultado global sí, es interesante, pero está muy lejos de ser la joya cinematográfica y triunfo del séptimo arte que nos trata de vender con curiosa insistencia la crítica mayormente estadounidense. Si es esta la mejor película del 2008, entonces la conclusión obvia es que no se trato del mejor de los años.
Foto: Site Quisiera ser millonario