| La dulce sonrisa de un niño es para muchos la figura más
tierna y conmovedora que puede ofrecernos la vida. Es la más dulce recompensa para el
padre que regresa del trabajo, para la madre que lo cuida día y noche y para todas
aquellas personas que pueden compartir ese momento maravilloso en el que los pequeños
demuestran con una sonrisa su alegría, su inocencia y sus indeclinables ganas de vivir. Pero
el destino nos pone en el camino ciertas pruebas, retos que en muchos casos resultan
difíciles de afrontar, más aún si los involucrados son los niños, tan llenos de vida
como frágiles y necesitados de apoyo y cariño. Y es precisamente "Operación
Sonrisa" una de las instituciones que tiene como misión principal devolverle esa
sonrisa a muchos niños que no pueden tenerla debido a diversas enfermedades de orden
facial, entre ellas principalmente el labio leporino así como la fisura palatina a la que
comúnmente se le conoce como paladar hendido.
Operación Sonrisa
llegó hace unos días a nuestro país gracias a la feliz gestión de Cit ibank, institución financiera que se puso la camiseta de la solidaridad y
sensibilidad humana y que por su mediación está beneficiando a cientos de niños
peruanos que sufren estos problemas. Operación Sonrisa es una institución sin fines de
lucro que se encarga de realizar cirugías y operaciones reconstructivas del labio
leporino y la fisura palatina. Se mantiene gracias al esfuerzo y la buena voluntad de sus
integrantes y ha sabido expandirse por los cinco continentes con personal distribuido en
20 países del mundo entre Asia, Africa, América del Sur y Europa.
En Lima se revisaron aproximadamente unos 500 casos en el Hospital María Auxiliadora
de Villa María del Triunfo. Los casos que se consideraron de mayor gravedad serán
atendidos íntegramente en los Estados Unidos, país que recibirá próximamente a 150
niños peruanos. La delegación de Operación Sonrisa en el Perú fue encabezada por Beth
Marshall quien recibió y acogió al personal de Perú.Com con una especial deferencia.
El personal de
"Operación Sonrisa" demostró en Lima todo su profesionalismo y afán de
cooperación con los niños. Una mano tendida a favor de quien la solicita. Una labor que
ayudó a mucha gente que carecía de los más elementales recursos para poder recibir una
atención médica digna. Uno de esos casos es el de Leidy Justo una humilde niña
provinciana de apenas 10 años que debió viajar en bus durante más de 18 horas para
llegar a la capital. Una dulce y expresiva mirada encerraraba la enorme felicidad que
embargaba a la pequeña. Su madre, quien la acompañó en todo momento, manifestó
también su satisfacción por los resultados de la cirugía ya que le permitirá a su hija
verse bien, lucir su hermosa sonrisa y evitar ser víctima de crueles bromas y burlas de
sus compañeros de clase.
La Doctora Myriam Lock, la artífice de la exitosa operación de Leidy, expresó
sentirse muy motivada al poder ayudar apenas en una hora y algo más de trabajo a tantos
niños que presentan estos defectos y devolverles en ese corto lapso la sonrisa y las
posibilidades de desarrollarse y mejorar su calidad de vida. Lock afirmó que es muy
importante la atención oportuna de los niños, no solo por las complicaciones que se
presentan como asfixia, bajo peso, resfrío y de orden inmunológico sino básicamente por
el serio deterioro psicológico que tienen los niños, extremadamente introvertidos,
nerviosos y sin ganas de ir a clases.
 Operación
Sonrisa tuvo su origen en Filipinas en 1982 cuando dos
prestigiosos médicos comenzaron a realizar este tipo de operaciones y se dieron cuenta de
que había una inmensa mayoría de personas, en especial niños, que no podían acceder al
programa. El proyecto comenzó así a tomar forma gracias a la desinteresada colaboración
y participación de otros médicos y amistades que ayudaron en la financiación. En estos
18 años de denodada labor se han visto beneficiados más de 53 mil niños en todo el
planeta. La cadena de solidaridad poco a poco se fue expandiendo gracias a diversas
actividades para recaudar fondos, las donaciones de empresas y personas que se mantienen
en el anonimato, además de la decisiva participación de los voluntarios.
Una inolvidable y emotiva experiencia fue la que vivimos con la visita de Operación
Sonrisa. En el nombre del Perú, nuestro más sincero agradecimiento y esperemos que esta
demostración de generosidad y desprendimiento continúe porque nada es comparable al
valor de una sonrisa. |