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APRENDAMOS DE CHILE
Por el Instituto Peruano de Economía
El TLC con Estados Unidos ha quedado sujeto a los vaivenes del Congreso norteamericano. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha expresado su deseo de que la votación en el Pleno de la Cámara Baja del Trade Adjustment Assistance (TAA) y la ratificación del TLC con Perú sea a fines de octubre, lo que retrasa ligeramente la aprobación del acuerdo.
Mientras esperamos a que el Congreso norteamericano ratifique el TLC con el Perú, aprovechemos para ir avanzando en los temas pendientes de reforma necesarios para poder aprovecharlo al máximo. Un caso que debemos estudiar con atención es el chileno. El TLC que Chile firmó con Estados Unidos entró en vigencia el 1 de enero de 2004. La implementación de este Tratado de Libre Comercio llevó a que las importaciones de Chile crecieran entre 2003 y 2006 en 217%, pero las exportaciones en 251%, generando un superávit comercial de US$15 mil millones.
Para Chile la experiencia del TLC fue un experimento exitoso que permitió que su PBI percápita creciera en más de ocho veces desde su implementación. Pero esto no habría sido posible si no se hubiera generado un consenso interno acerca de la necesidad del acuerdo. La Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON) de Chile, al evaluar el proceso, define nueve lecciones que aprendieron durante la negociación.
Pero además define prácticas recomendables que se aplicaron para poder lograr el consenso interno necesario para que todos en el país pudieran aprovechar las distintas oportunidades que se generaron. No solamente se tuvo que negociar internamente con los aproximadamente 90 oficiales públicos pertenecientes a diez ministerios y ocho agencias distintas involucradas de alguna u otra manera con el comercio con los Estados Unidos.
Sino que además se tuvo que crear la Comisión de Libre Comercio (CLC) que trataría los temas que irían surgiendo durante la implementación del tratado. Este CLC tiene a su vez una serie de comités y grupos de trabajo específicos que permiten a los distintos grupos de empresarios y representantes de la sociedad civil ir negociando temas puntuales dentro del marco del tratado de libre comercio.
Así, cuenta con varios grupos de trabajo como el Comité de Obstáculos Técnicos al Comercio o el Comité sobre Asuntos Sanitarios y Fitosanitarios. De esta experiencia se rescata la importancia de la negociación interna. Además del consenso entre autoridades públicas y el Congreso, el cual no es sencillo por las distintas agendas y compromisos que ya tienen, se establecieron relaciones efectivas y formales con organizaciones empresariales y de comercio.
Asimismo, se hizo un trabajo intensivo con medios de comunicación para explicar las ventajas de un tratado de este tipo y se mantuvo un diálogo constante con organizaciones ambientales y laborales.
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