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Mirando más allá del TLC: En busca de una agenda interna para el agro

Con la presentación de la "Agenda Interna para el Desarrollo Agrario al 2010" por parte del ministro de Agricultura, se termina demostrando la ligereza con que se maneja las políticas internas que deben acompañar y complementar los acuerdos comerciales que exponen a nuestro productores a las oportunidades y amenazas del libre comercio, algo especialmente sensible en el caso de los bienes agrarios.

En pocas palabras, faltando sólo un mes para supuestamente culminar las negociaciones del decisivo TLC con EE.UU. recién se presenta una propuesta que todavía debe ser analizada por los actores involucrados y concertarla para que el próximo gobierno la ejecute disciplinariamente.

Hoy se habla de ampliar el programa de compensaciones a los productos "perdedores" en la negociación del TLC que incluye al trigo, maíz amarillo y algodón. Pero no olvidemos que la liberación comercial (incluyendo los costos de un programa de compensaciones a los productores agrarios afectados por el TLC) tendrá un impacto fiscal negativo equivalente al 0.3% del PBI en el 2007 y los ingresos por impuestos a las importaciones caerán de S/. 3,541 millones en el 2006 a S/. 2,880 millones en el 2007 (una caída de S/. 661 millones). ¿El próximo gobierno contará con recursos suficientes para cumplir los compromisos con el agro? A diferencia del TLC, cuyos acuerdos no pueden ser ignorados, las promesas a los agricultores generalmente no se cumplen, generando malestar y protestas en el medio rural.

De acuerdo a los documentos sustentatorios del presupuesto 2006 (Proyecto de Ley Nº 13576 "Ley de Presupuesto del Sector Público para el año fiscal 2006" y el Marco Macroeconómico Multianual Revisado 2006 - 2008) se observa que las perspectivas del sector agrario nacional no son muy alentadoras en los siguientes años. Por ejemplo, se estima que la agricultura mostrará poco dinamismo en los próximos años, proyectándose un crecimiento de su PBI a tasas decrecientes, desde el 4.1% para el 2005 hasta el 3.2% del 2008, manteniéndose siempre por debajo del promedio nacional. En estas circunstancias, donde los problemas estructurales del agro distan mucho de haber sido superados pero los desafíos se hacen más grandes, se hace urgente una Agenda Interna, pero no como una suma de proyectos inconexos sino como una concepción integral del desarrollo agrario.

Creemos que debemos empezar analizando el proyecto del presupuesto 2006 que propone un considerable recorte en los recursos al sector Agricultura, los cuales caerían de S/. 659.8 millones en el Presupuesto Institucional Modificado 2005 a S/. 571.6 millones en el Presupuesto Institucional de Apertura 2006, lo que equivale a una reducción de S/. 88.2 millones (-13.4%). Incluso, si se comparan los sucesivos presupuestos de apertura aprobados durante este gobierno se observa que el monto estimado para el 2006 es significativamente inferior a los primeros años: entre 2001 - 2003 se asignó un promedio de S/. 707.9 millones anuales, cifra que para el 2006 es menor en 19.3%. La participación del sector en el presupuesto total mostró así una curva decreciente: de llegar a 1.96% en el 2002 cayó hasta el 1.13% del 2006.

Entonces, ¿dónde queda la pretendida prioridad A1 a la agricultura, como repetidamente sostuvo el presidente Toledo? Las cifras nos permiten comprobar un apoyo especial a la agricultura peruana. Y, salvo algunas iniciativas interesantes como INCAGRO, ni siquiera existen indicios de una mejora en la calidad del gasto o una focalización de los escasos recursos en los segmentos más pobres.

Todo esto ocurre cuando el Marco Macroeconómico Multianual Revisado 2006 - 2008 ya anuncia que la agricultura mostrará poco dinamismo en los próximos años, proyectándose un crecimiento de su PBI a tasas decrecientes, desde el 4.1% proyectado en el 2005 hasta el 3.2% del 2008, manteniéndose siempre por debajo del promedio nacional.

El país en general y los agricultores en particular (que representan casi un tercio de la población económicamente activa) esperan que la propuesta de Agenda Interna sea sólida en términos técnicos pero que también refleje un consenso que garantice su ejecución en los próximos años. Sólo si esto se logra el impacto de la globalización podría ser manejable en el medio rural.

»Concesiones en saneamiento: ¿Cómo tratar los derechos y obligaciones del inversionista? »Presupuesto 2006: ¿Cómo impulsar la inversión pública en las regiones?
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Eduardo Lastra
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