Concertación como herramienta democrática

Claro que es difícil cambiar las costumbres, sobre todo las malas. Especialmente cuando esas conductas inadecuadas brindan muy buenos dividendos a quienes las practican . Por ejemplo, a los cargos públicos se llegaba (¿aún ahora?) por haber encabezado la mejor revuelta o paralización de una actividad productiva, o el bloqueo de caminos, o haber estado preso por "razón de sus ideas". También sabemos que la oposición por la pura oposición ha sido "caballito de batalla" que permitió hacer "carrera política" a más de uno.

Cuidado, no se vaya a creer que estas características "radicales" sólo es del lado de los trabajadores o "luchadores sociales" o la ciudadanía en general. Lamentablemente, es moneda corriente incluso en el empresariado, las autoridades, los académicos y otros.

Por eso, me parece una excelente experiencia la forma de iniciar la solución de los conflictos entre la minera Yanacocha y la comunidad de Combayo, por el presidente del Consejo de Ministros, Dr. Jorge Del Castillo. Más allá de las palabras altisonantes y las acciones amenazadoras, si fue posible dialogar y comprometerse a solucionar los problemas mancomunadamente.

Esperamos que esta manera de encarar los conflictos sea un estilo generalizado no sólo desde el Gobierno Nacional, Regional y Municipal; si no en la vida cotidiana. Que los centros de conciliación estén llenos y no las cortes judiciales. Mejor todavía, que las personas hagamos del diálogo una expresión concreta de seres civilizados e inteligentes.

La herramienta para vivir democráticamente es sin duda la concertación y para que ésta se materialice bien podemos hacer uso del siguiente proceso:

a).-Voluntad de dialogo. Las partes en conflicto aceptan que "sólo hablando se entiende la gente", y que esto lo tienen que hacer solos o con mediador.
b).-El diálogo. Se exponen las ideas con toda la carga emotiva que puedan tener y defendiendo los intereses que cada quien representa. No le tengamos miedo a la discusión acalorada.
c).-Acuerdos. Sin embargo, toda esa discusión ya sea acalorada o amigable, debe llevar a los interlocutores a acuerdos. El debate debe durar lo que tenga que durar hasta "que salga humo blanco". Nadie debe "patear el tablero" en ningún momento, hasta lograr acuerdos.
e).-Cumplir compromisos. Para que los acuerdos a que se llegó no termine siendo "letra muerta", importante es que las partes comprometidas cumplan los acuerdos.

Queremos ver a nuestros dirigentes dialogando para concertar y así solucionar los problemas. Ese es su trabajo, para generar un clima de paz social que permita el progreso material.

Por: Eduardo Lastra D. (*)
(*)Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE y Director de la Revista AVANCE ECONOMICO.

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