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El burocratismo es pernicioso

En medio de la ligereza del hablar cotidiano suele confundirse Burocracia con Burocratismo. La burocracia se refiere al grupo de personas que hace trabajo administrativo, que en el caso del Estado es lo que llamamos la Administración Pública, cuyo representante de carne y hueso es el funcionario o servidor público; es decir, los empleados públicos, desde el presidente de la República hasta el último portapliegos de la dependencia municipal más olvidada.

La burocracia como órgano operativo es necesaria y por lo tanto los burócratas también. Es bueno señalar -una vez más- que no todos los burócratas son "comechados", porque si hay trabajadores responsables y honestos, que entienden su misión de ser servidores de la ciudadanía.

Es claro que la sociedad necesita de personas que materialicen los servicios que el Estado debe brindar a la ciudadanía, para que las necesidades económicas y sociales se satisfagan en un marco de eficiencia y armonía.

Para que esto ocurra, necesitamos que esa burocracia, además de tener el número óptimo (no se si más o menos del millón que ahora tenemos), deben estar "concientizados" o "mentalizados" respecto del compromiso de hacerle la vida fácil a los ciudadanos y contribuyentes; estar capacitados y en permanente actualización para mejorar los indicadores de la gestión pública. Calificación técnica, mística de servicio y ética personal son, pues, indispensables en el burócrata.

¿Pero de quién depende que podamos contar con una burocracia con el perfil señalado?

La respuesta todos la sabemos. Depende de los que dirigen las entidades del Estado y en primer lugar de los más altos dignatarios. No solamente diseñando y aplicando la aún faltante reforma del Estado, que implica reingenierías auténticas de la Administración Pública, con una verdadera carrera burocrática; sino con el ejemplo positivo cotidiano. Cómo me gustaría que la "hora peruana" sea realmente la puntual y que ser burócrata sea un orgullo y hasta un honor.

Estimados burócratas, cumplan con su responsabilidad para merecerse la remuneración que perciben y tengan la satisfacción de servir. ¡Cuidado con caer en burocratismo!. Se incurre en él, cuando tenemos más personas de las que realmente se necesita; o cuando se hace mal el trabajo que se está obligado a realizar adecuadamente.

Por otra parte, suele considerarse que para tener un Estado eficiente, este tiene que ser pequeño. Sin embargo, hay lugares de nuestra patria donde "no hay Estado". Quizá el problema es el centralismo de la burocracia, todos quieren trabajar en las zonas urbanas y mejor si es en Lima. Tal vez faltan policías, médicos, profesores y jueces, en muchos rincones de nuestro país. Pero la atención diligente y considerada que debe brindarse en las ventanillas burocráticas, requiere básicamente de voluntad de servir.

Por: Eduardo Lastra D.(*)
(*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE y Director de Mundo MyPE. E-mail: elastra@terra.com.pe

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