División del trabajo y asunción de responsabilidades

Ya sea a nivel de la familia, el negocio o el país, hay una lógica organizativa que tenemos que cumplir, si no queremos terminar devorados por el desconcierto y el caos. En ese sentido, cada uno de nosotros tenemos responsabilidades que cumplir, para lo cual tenemos trabajos que realizar.

En el caso de la familia, cuando las tareas hogareñas están distribuidas equitativamente el ambiente hogareño es más agradable. Todo marchará bien si se sabe quién tiene que responsabilizarse por la limpieza, por la preparación de los alimentos y hasta del cuidado de la mascota. Cuando no hay esa división del trabajo, gran discusión para ver quien saca la bolsa o tacho de basura, ¿verdad?.

En el negocio o empresa, alguien estará a cargo de la dirección general, de la producción, de la parte comercial, de las tareas logísticas y administrativas.

Si alguno falla en la responsabilidad que le compete, es decir no hace el trabajo que debe realizar, y aun haciéndola no lo efectúa con la diligencia y la calidad con que debe hacerse ese trabajo, habrá problemas.

Cuando uno contrata los servicios de una empresa y ésta no nos atiende adecuadamente y no satisface nuestras necesidades, de nada valdrá que nos diga que se debe a que tienen problemas internos y se echen la culpa unos a tros. Al cliente no le interesa si es ventas, producción, la gerencia general o la secretaria la que falla en su trabajo. El cliente quiere resultados positivos de la organización como un equipo.

A nivel de país, cuando vemos situaciones de conflictos no resueltos y sufrimos su consecuencias caóticas, la pregunta que nos hacemos como ciudadanos es: ¿Para qué tenemos autoridades y dirigentes, si no son capaces de resolver los problemas?. Las autoridades pueden ser elegidas, administrativas o académicas. Los dirigentes son laborales, empresariales y políticos.

Creemos que el principal trabajo de estas autoridades y dirigentes es discutir los problemas hasta encontrar las soluciones viables. No importa cuánto tiempo tengan que dedicarle a esas reuniones. Ese es su trabajo. Usar la inteligencia y el afán de servicio al país, para generar y mantener un clima de paz social y de construcción de mejores condiciones de vida para todos los peruanos.

Por supuesto que hay puntos de vista e intereses contrapuestos; pero en una sociedad civilizada tienen que ser confrontados democráticamente, es decir escuchándonos con respeto y manifestando responsabilidad al formular las probables soluciones a las discrepancias.

Al pueblo, no le interesa quien gana la discusión o la pelea, si es que tiene que seguir sufriendo situaciones de pobreza y miseria.


Por: Eduardo Lastra D. (elastra@mundomype.com)
Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE y Director General de MUNDO MyPE

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