Ignarus Economicus

Un ignorante en economía -por derecho propio- refiere a las preguntas de un columnista argentino sobre la actual crisis económica norteamericana, quien introduce como tesis final la existencia de la "mano invisible" como un mecanismo de acomodo entre los grandes capitales, ausente para los "explotados". El rozno, común en esta agrietada especie de analistas "culturales", trata de referir la crisis al libre mercado, procurando de paso denotar gnosis en economía.

Lo primero por aclarar es el afán por ligar la crisis al libre mercado, y no -como debiera ser- a su único e infaltable director: el estado. Los ciclos económicos, estos patrones de expansión y de contracción en la economía, no son posibles en el libre mercado -léase, en el mercado no intervenido-. Probar esta proposición es, en el fondo, muy sencillo. Partamos por quienes actúan en el mercado: empresarios y consumidores. La tarea principal de un empresario es la de pronosticar. En dicha tarea, el empresario utiliza la mejor información a su disposición a fin de calcular demanda, competencia, márgenes, tecnología, entre otras -muchas- variables. En principio, el empresario participará en determinado mercado si encuentra, como bien explica Hayek, espacios de márgenes dejados por otros. El consumidor, finalmente, elige entre los diversos ofertantes el producto que satisfaga en mejor manera sus necesidades de calidad y precio.

Entonces, en el libre mercado, pueden existir empresarios que se equivoquen, y que realicen erradas lecturas de demanda, precios, costos, u otras variables. Asimismo, existirán consumidores que comprarán lejos del óptimo, a precios altos o calidades muy discutibles. En el caso de los empresarios, la consistente equivocación trae consigo la quiebra. Empero, si algo define a los ciclos económicos, es la quiebra masiva, a lo largo de diversas industrias y sectores. La pregunta relevante es entonces: ¿qué motivo puede llevar a que miles de empresarios, especialistas la gran mayoría de ellos, se equivoquen -simultáneamente- de manera garrafal?

Es ahí donde se requiere cautela y discreción. Los agentes económicos, dejados a su libre albedrío, se guían por información relevante. El estado, al intervenir en la economía -específicamente, a través de la masa monetaria- distorsiona la información que rescatan los empresarios. Esto genera que los mismos inviertan desaforadamente en bienes de capital -de ahí la popularidad de las crisis bursátiles- y bienes de consumo, solo para encontrarse luego sin una demanda real de los mismos. Boom & bust.

Casi como sacado de un texto elemental de economía austrica, la actual crisis económica -el bust- se genera a partir de la manipulación grosera de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal norteamericana. Recordemos, las tasas de interés demuestran -en el libre mercado- las preferencias en el tiempo de los agentes. Al intervenir, reduciendo la tasa de interés, la información relevante para los empresarios se distorsiona, haciéndoles creer que existe demanda y márgenes donde, realmente, no existen. De ahí que la crisis sea el corolario necesario de la expansión desmedida. En el libre mercado existiría un crecimiento "natural" de la economía, basado en la capacidad de ahorro y de consumo de los agentes, invirtiéndose solo donde es rentable.

Solo como sustento para los amantes de los guarismos, la tasa del Fed se mantuvo desde mediados del 2001 hasta mediados del 2004 por debajo del 2%, situándose durante cerca de doce meses en 1%. Dichas tasas conllevan a una explosión de los créditos para consumo y "malinversiones"; éstas últimas, requieren de una limpieza, no de mayor acceso a crédito. Y a esto se ha abocado la FED: a tratar de salvar una quiebra masiva -que ellos alimentaron- haciendo que más dinero se dirija a inversions equivocadas. El corolario será, evidentemente, más dinero tirado al agua, mayor desvalorización de la moneda, y una mayor crisis en el futuro.

El problema de la ignorancia no es, finalmente, lo poco que algunas personas saben sobre determinada materia, sino el uso que se le da a la información y al conocimiento equivocado con el que se cuenta.

Juan José Garrido Koechlin
Fundador y Director Ejecutivo del Instituto Acción
http://www.institutoaccion.com/
jjgarrido@institutoaccion.com

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