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MyPE: Falta integralidad en políticas y medidas propuestas
La "nueva" ley MyPE (D.Leg. 1086) que modifica a la ley 28015, prácticamente dice lo mismo en cuanto a su propósito de la promover la competitividad, formalización y desarrollo de las micro y pequeñas empresas. La novedad la presenta en su preocupación por el "acceso progresivo al empleo en condiciones de dignidad y suficiencia".
Después de cinco años de que la ley 28015 expresara ese mismo loable propósito, es muy poco lo que se ha conseguido en la legalización, formalización, desarrollo y competitividad de las micro y pequeñas empresas en Perú.
¿La razón principal? Aún no hay una comprensión cabal de la problemática de las MyPE y por lo tanto falta un sentido estratégico en la formulación de las políticas y medidas destinadas a contribuir a su desarrollo y competitividad.
Como sabemos, para que haya competitividad se necesita que una entidad se desempeñe: 1). Con eficiencia, usando los recursos de manera óptima y produciendo productos de calidad cada vez crecientes. 2). Con eficacia, entregando una producción de acuerdo a sus compromisos en cantidad, oportunidad y precio. 3). Con efectividad, trabajando orientada a satisfacer las necesidades del mercado, cuidando no depredar el medio ambiente y lo más alejada de las posibilidades de corrupción en general.
Sin embargo, estas obligaciones competitivas serían difícilmente materializables si una organización empresarial, por muy bien equipada que estuviera, no contara con un entorno macro favorable (es decir promotor). Imaginemos un potente automóvil, nuevo y de la marca más prestigiada, en medio de una autopista destruida, seguro que no va ni para atrás ni para adelante. Ahora pensemos en un vehículo muy pequeño pero recorriendo por una pista recién asfaltada, desarrollará su máxima potencia y velocidad.
La inmensa mayoría de las MyPE en nuestro país, son pequeños autitos obsoletos, que no pueden modernizarse, a los que se les pide que traten mejor a sus pasajeros y que se trasladen a velocidades que no pueden desarrollar, por pistas que más parecen carreteras bombardeadas.
Es inherente a la formalidad y a la competitividad, el respetar los derechos fundamentales de los trabajadores, de los consumidores, de los proveedores, de los competidores y del mismo Estado; pero es apenas una parte.
Para que una empresa (especialmente MyPE) se desarrolle, se formalice y camine hacia la competitividad, necesita oportunidades para acceder a mercados, contar con facilidades reales de financiamiento, disponer de capacitación empresarial y productiva constante y tener un contexto institucional facilitador, que debiera sentirse en el accionar de las municipalidades, por ejemplo. Estos aspectos, son tratados muy superficialmente en el D.L. 1086. ¿Su reglamento lo subsanara?
Además, el impacto prometido de formalizar 300 mil MyPE de un universo de tres millones, es la confesión de parte, de que falta mucho por hacer a nivel de diseño de la normatividad y de la ejecución de políticas de Estado, verdaderamente promotoras.
Por: Eduardo Lastra D.(*) (*) Presidente del Instituto Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE y Director de Mundo MyPE. E-mail: elastra@mundomype.com
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