El delantero brasileño Robinho, fue elegido por la prensa como el mejor jugador de la Copa América y recibió el premio LG al Jugador Más Valioso. Al mismo tiempo se adjudicó también el premio al goleador, gracias a sus seis goles anotados a lo largo del torneo.
Así como tuvo a Adriano en Perú 2004, la selección brasileña siempre tiene a un as bajo la manga. En esta edición de la Copa América en Venezuela, ante las ausencias de Ronaldinho y Kaká, la canarinha contó con un inspirado Robinho. El joven fantasista cargó sobre sus hombros con la responsabilidad de guiar a la Seleçao y, a fuerza de goles y triunfos, la llevó a su octavo título continental.
El “rey del drible” logró, en el término de 28 días, una notable dupleta ganadora. A mediados de junio se consagró campeón de la liga española con el Real Madrid y ahora en Venezuela, en su primera Copa defendiendo la divisa verde y amarilla, logra el título continental en una revaluada Copa América.
Y más que su juego impredecible, el mayor aporte de Robinho para su selección fueron los seis goles que convirtió y que además le deportaron el cetro de artillero del torneo. Esos goles le llegaron en el momento más oportuno a Brasil, contra Chile, tras haber caído en el debut contra México. Y luego contra Ecuador, para asegurar la plaza en cuartos.
Metió los 4 de Brasil en la primera fase y encaminó a los de Dunga hacia la victoria final. En la fase final, se notó que sintió el desgaste de la extensa y exigente temporada europea, lo que le quitó resto físico para el desequilibrio en las últimas presentaciones, ante Uruguay y Argentina. De todas maneras, en la instancia decisiva fue siempre referencia de los suyos y la principal amenaza para las zagas contrarias.
El menudo delantero había asombrado en su aparición en el Santos en 2002 y en 2005 lo contrató el Real Madrid por una cifra astronómica. Sin embargo, en el fútbol europeo no había logrado desplegar todo su talento, la adaptación al viejo mundo y un vestuario problemático habían atentado contra su
En la final, ante Argentina, el garoto que había asombrado en su aparición en el Santos en 2002 confirmó su condición de grande. Fue el mejor jugador de Brasil, el máximo cañonero y además salió campeón. Como manda la historia.