“Luifa”, el inacabable romperredes
Lima, 7/6/2002 (FUTBOLPERUANO.COM)
El trece no es precisamente el número de la suerte. Pero esa cifra quedó como el primer registro de goles en el fútbol peruano del delantero argentino Luis Fabián Artime, artillero del FBC Melgar de Arequipa en el Torneo Apertura. “Luifa” ya tiene 36 años, pero a él no le importa, sólo le interesa hacer goles, los que lo trajeron a nuestro país y los que lo llevaron a ser ídolo en el Belgrano de Córdoba, su club de siempre.
Artime no había tenido una buena temporada en el último semestre del año pasado con la camiseta del Gimnasia y Esgrima de La Plata, club al que llegó procedente de su querido Belgrano de Córdoba. Pero en enero del 2002 a su compatriota Carlos Biasutto, entonces entrenador de Melgar y quien lo llevó al equipo cordobés años atrás, se le ocurrió llamarlo para que refuerce la ofensiva del conjunto arequipeño. Y el “Luifa”, aunque no fue titular, se cansó de hacer goles en el Apertura, certamen en el que quedó por detrás del “Manteca” Sergio Ibarra, máximo goleador con 14 anotaciones.
“Gracias a Dios las cosas me están saliendo bien. Trato de hacer patria en otro lugar.
Le agradezco al profesor Biasutto por confiar en mi persona. Él necesitaba a un goleador de mis características
y por eso vine al Perú. Convertir trece goles no fue nada fácil para mí. Soy un delantero que pelea todas las pelotas y que trata que aprovechar los espacios que le dan los defensas para marcar”, aseguró el futbolista a futbolperuano.com.
“Luifa” confiesa que no fuma ni bebe y que su único vicio es el gol. “Quizá un vaso de cerveza o vino después de un partido. Nada más. Soy un profesional al cien por ciento. Puedes tener 38 años, pero si te cuidas juegas y corres como si tuvieras 20. No conozco lo que es la droga, tampoco soy de emborracharme. He sido profesional toda mi vida, me han ayudado y aconsejado siempre, por esos motivos a los 36 años sigo vigente”.
Luis Fabián lleva un apellido ilustre en el balompié argentino. Y es que su padre, otrora goleador de las selecciones argentinas, fue un delantero formidable, sobre todo con la camiseta de Independiente de Avellaneda. “Las comparaciones son bravas. Cuando jugué en Independiente me pesó el hecho de llevar el apellido de mi padre. Pero cuando lo hice en Belgrano no ocurrió. Los cordobeses sólo sabían de él, porque habían leído o escuchado comentarios. Nada más. Por eso Córdoba sí me hice de un nombre yo solo. Por
genes he adquirido características de mi padre, pero él fue un goleador mucho más letal”.
Los goles de Artime en canchas argentinas no pasaron desapercibidos en otros países. Y es que clubes del Viejo Continente se interesaron en sus servicios, pero la directiva del Belgrano no quiso dejarlo ir, ni siquiera a préstamo por un tiempo. “Hubo ofertas, una hasta de 1 millón de dólares, pero la directiva de Belgrano nunca quiso que me vaya. Además, yo me sentía muy cómodo y por eso no tenía apuro alguno en irme”.
Actualmente, Artime, bonaerense de nacimiento, pero cordobés por adopción, sólo piensa en mejorar en el Clausura la campaña que realizó con Melgar en el Apertura, aunque ahora bajo el mando de Luis “Puchito” Flores. “Tengo contrato con Melgar hasta fin de año. Me siento muy cómodo, pero uno siempre quiere más, quiere crecer y si otro equipo me presenta una oferta mejor, no tendré problemas en irme. Quiero jugar hasta un día me levante y no tengas ganas de ir a entrenar. Y si decido eso se lo diré primero a mi esposa Marina Suñé, con la que tengo dos hijos: Iván (4) y Rodrigo (3)”.
Artime lamenta no haber podido integrar la selección de su país, pero no se hace problemas, porque
considera que hubo goleadores mejores que él. “Estuve en un seleccionado Sub 19 que iba a participar en los Juegos Odesur de Chile en 1986. Estaban, entre otros, Claudio Caniggia, Pedro Troglio y Sergio Vásquez, pero no quedé en la lista final. Luego, cuando jugaba por Independiente, Pedro Marchetta me comentó que Alfio “Coco” Basile me quería para el representativo mayor, pero la convocatoria nunca se dio”.
Ésta es, a grandes rasgos, la historia del “Luifa” Artime, un goleador de aquéllos que llegó al Perú para seguir perforando redes como lo hacía en su país en Ferrocarril Oeste, Independiente, Tigre, Gimnasia LP y Belgrano. Nunca pensó que a los 36 años iba a dejar su “natal” Córdoba para recalar en la Ciudad Blanca de Arequipa y ser goleador del FBC Melgar, con 13 tantos en tan sólo cuatro meses. “Luifa” viste de rojinegro cuando anota en el campeonato peruano, pero él tiene la piel celeste por Belgrano, el trece, aunque para muchos sea un número de mala suerte, como primer registro de su olfato goleador en nuestro país, y 36 años encima que no le pesan para nada, porque la edad es lo de menos para él. Y es que la lleva en el corazón.
Por Víctor Zaferson Mendoza.
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