(Lima)
Debut poco alentador. Mostrando mucha irregularidad en su juego, Alianza Lima debutó en la Copa Libertadores (Grupo 6) con un magro empate a cero goles ante Tigres de México, en cotejo disputado en el estadio de Matute ante un buen marco de público.
Este Alianza Lima si que ilusionó, pero a la hora de la verdad, le costó más de la cuenta plasmar el supuesto cartel de favorito que le habían endilgado, y todo, a raíz de los jales hechos para esta temporada. Al final, los íntimos sí que quedaron en deuda.
Tras los quince primeros minutos, donde insinuó algo de actitud y superioridad sobre el rival, Alianza se enfrascó en un dominio improductivo
debido a las escasas ideas para generar ataques, que se sumó además a la mala noche de Germán Carty.
Ante Tigres, se confirmó que Barros Schelotto aún no encuentra su nivel (ya hasta se empieza a dudar de él) y que Mackenzie sólo aparece por momentos y más son sus lagunas en el mediocampo íntimo, que, para variar, nunca presionó al rival y lo dejó jugar a su antojo.
Aún así, los victorianos se dieron el lujo de generar tres ocasiones claras de gol, dos a través de Astudillo -un disparo rasante y un cabezazo- y la otra por intermedio de Ciurlizza, quien remató apurado tras un pase del colombiano y ante un seguro Campagnuolo.
Tras
el descanso, Tigres fue otro. La poca reacción íntima (se esperaba lo contrario), le permitió a la visita dominar las acciones gran parte del complemento e, incluso, convertir un gol legítimo que el árbitro no cobró y que bien pudo haber hecho justicia en el marcador.
Si bien en los minutos finales Alianza intentó recobrar protagonismo (gracias al ingreso de Olcese por un intermitente Mackenzie), el buen desempeño del arquero rival y el poco oficio de Fano, quien ingresó por Carty, terminaron por apagar la ilusión de los hinchas.
Debut que no gusta de Alianza Lima, sobre todo para la fiel hinchada que se dio cita en gran cantidad
al estadio de Matute y que esperaba celebrar tras el pitazo final.