Adiós al sueño: Ecuador venció a Perú por dos a uno en el Monumental
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Lima, 6/2/2001 (FUTBOLPERUANO.COM)
La esperanza se desvaneció. Ecuador ahora suma, y fuerte, de visitante tras vencer a Perú por dos a uno. Edison Méndez y Agustín Delgado –en la expiración- anotaron para los visitantes. Claudio Pizarro había abierto el marcador al minuto de juego. Perú quedó virtualmente fuera del mundial asiático.
Este flamante fracaso no debe sorprender. Y nos el momento de fijar como responsables a este ciclo de transición que no alcanza los ocho meses. Que el grueso error que cometió Julio César Uribe desde el arranque al apostar por tres atacantes –todos ellos sin capacidad de acople en el mediocampo y sí de aporte significativo en el área-, sin perspectivas de corrección en el transcurso del partido, no conduzca a sindicar al técnico nacional como el culpable de una nueva ausencia en el Mundial.
La expiación del técnico se circunscribe –por ahí el partido ante Bolivia se le puede computar en su breve pero clave, eso sí, lista de errores- a estos tres puntos que se empezaron a desvanecer luego del minuto de juego cuando un remate preciso de Pizarro se incrustó en la red de Cevallos. El comienzo ideal para adquirir manejo, control de la pelota y resultado. ¿El novedoso planteo de Uribe encontraba justificativo? A partir de una elaboración iniciada por un lateral –Solano-, complementada por un volante –Palacios- y finiquitada por un delantero –Pizarro- sólo se enviaba un mensaje tranquilizador. Había que cuidar la ventaja y, en ese tren, la inclusión de
los tres hombres arriba, quedaba ochenta y nueve minutos por delante para sustentar el esquema audaz de Uribe.
Los efectos se sintieron en forma adversa a la hora de ver como Ecuador se dio cuenta que Perú arrojaba prematuramente síntomas de desequilibrio de tres cuartos hacia abajo. Así, acto seguido después de que Rebosio salvara el arco peruano ante una arremetida de Delgado, un desborde de De la Cruz desemboca en un remate exitoso de Méndez señalando la paridad transitoria. Fueron errores provocados por descompensación pero también individuales. Olivares, Pajuelo y Solano formaron una cadena cómplice para que Méndez rematara sin obstáculo.
Tras la estocada Perú debía volver a marcar distancias. Y en lo que restó de la primera etapa nunca las obtuvo porque, si bien el arco de Cevallos se vio cercado con real peligro en un par de veces, Ecuador llevó similar riesgo al área peruana. Sólo una pequeña diferencia los separaba: los avances visitantes eran inexorables mano a mano frente a Miranda. En cambio a Maestri, Pizarro y Mendoza crearon sus opciones, acompañados siempre de algún defensa norteño.
He ahí la descompensación. Ciurlizza y Jayo quedaron con el campo demasiado ancho. La capacidad de ambos para multiplicarse a lo largo del mediocampo esta vez quedó de lado. Por eso Palacios nunca tuvo un socio adecuado; el trío de delanteros nunca permaneció estático –siempre rotaban- pero su eficacia se reducía notablemente cuando
salían de las adyacencias del área; y por último, la defensa nacional fue un problema aparte que nunca tuvo solución ni inmediata ni a largo plazo.
A pesar del resultado desfavorable Uribe permaneció firme con su apuesta. La entrada de Silva sirvió para ganar el duelo por elevación pero no en la concreción. En un pequeño lapso del complemento se vio lo mejor de Perú. Cuando Ecuador eligió, por cuenta propia, conservar el empate el tan ansiado dominio nacional empezaba a incubarse. Nada más faltaba lo más importante: plasmar esos avances en tropel en la red del regular Cevallos.
Pero la combinación de una serie de factores nuevamente la arrancó la victoria de Perú de las manos. Mendoza estuvo a frente de Cevallos. Salvó el arquero, El Cóndor, luego, empalmó magistralmente un milimétrico servicio de Palacios. Palo. Cabezazo de Silva con destino inminente de red. Hurtado salvó en la línea. Defectos en la definición, aciertos de los defensores, en otros casos, un pequeño golpe de fortuna. Como sea, Ecuador soportaba el asedio peruano de siempre: por cada centena de situaciones, llega un gol.
Las entradas de Muchotrigo e Hidalgo no hicieron nada más que acentuar la disminución creativa del combinado nacional, que empleaba, con breve éxito, los servicios por elevación como estrategia principal de ataque. Palacios, de buena labor, era el único ingenioso que podía poner la pelota contra el suelo. Promediando la mitad del complemento los hombres del “Bolillo” Gómez aplacaron la
fórmula desordenada, ya a esas alturas, del elenco blanquirrojo.
De la nada surgió un contragolpe, que estaba vedado para todo Ecuador en esta etapa. Sin embargo, en el último pique, Delgado le gana las espaldas a los centrales tras un buen rato de quedar reiteradamente en offside, eludió a Miranda y con suave toque a la red aceleró la eliminación peruana. Ecuador levanta un peldaño gigante para concretar un sueño inédito. En nuestro fútbol replantear las cosas y hacer ejercicios de autoreflexión ya es un hábito. La temeridad de Uribe tuvo consecuencias dolorosas. Junto a los jugadores es el culpable de estos tres puntos. Por subestimación y por falta de corrección. Pero de ninguna manera el técnico debe responder por un proceso que no tuvo su origen con él.
Alineaciones
Perú: Miranda – Solano, Rebosio, Pajuelo, Olivares (Hidalgo 56’) – Jayo, Ciurlizza, Palacios – Maestri (Silva 45’), Pizarro, Mendoza (Muchotrigo 72’).
DT: Julio César Uribe.
Ecuador: Cevallos – De la Cruz, Hurtado, Espinoza, Guerrón – Méndez, Obregón (Guagua 75’), Tenorio, Chalá (Juan Francisco Aguinaga 84’) – Delgado, Kaviedes (Fernández 80’).
DT: Hernán Darío Gómez.
Estadio: Monumental
Arbitro: Antonio Marrufo (México)
Amonestados: Tenorio, Delgado, Cevallos (E)
Expulsado: Méndez (E) a los 82’.
Asistencia: 56,711 especatdores.
POR GINO MUñOZ SANCHEZ.
FOTO: SILVIA GALDOS LOBATON.
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