(Sao Paulo)
(dpa) El Sao Paulo venció este miércoles merecidamente al River Plate de Argentina por 2-0, jugando en el estadio de Morumbi, de la ciudad de Sao Paulo, en el partido de ida por las semifinales de la Copa Libertadores.
Antes de empezar el encuentro, un lamentable incidente enfrentó a hinchas argentinos con soldados de la policía militarizada, dejando el saldo de algunos heridos.
Las informaciones al respecto no son muy precisas, pero indican que hinchas del Sao Paulo apedrearon fuera del estadio un ómnibus con aficionados argentinos, que llegaron enfurecidos a las graderías y entraron en choque con la policía.
Tanto el técnico Paulo Autuori como el presidente del Sao Paulo, Marcelo Portugal Gouveia, deploraron el vandalismo de los saopaulinos, pero su principal preocupación era la posibilidad de que eso estimulase la agresividad de los argentinos en
el partido de vuelta, en Buenos Aires.
Sin que los jugadores supiesen sobre esos incidentes, el partido empezó con los dos equipos nerviosos, errando muchos pases pero disputando fieramente sus posiciones.
El River Plate mostró clara superioridad durante los primeros 20 minutos de juego, poniendo en riesgo varias veces a la defensa del Sao Paulo y amenazando seriamente a los 20 minutos, cuando un contraataque encabezado por Zapata y concluido por Gallardo obligó a Rogerio Ceni a hacer una excelente defensa.
Esa amenaza pareció hacer reaccionar al Sao Paulo, que a partir de entonces asumió la iniciativa y equilibró el juego, con una jugada de Luizao que pasó la pelota a Mineiro, bien colocado, pero que pateó exactamente sobre el portero.
A los 35 minutos el veterano Amoroso, que estrena en el Sao Paulo, hizo una arrancada desde el medio del campo,
dribló a tres zagueros y pateó fuerte, dando la oportunidad de que el portero Costanzo mostrase que también puede hacer defensas brillantes.
En otras dos oportunidades, a los 38 y a los 42 minutos, el Sao Paulo llevó el peligro al área del River, una vez con el uruguayo Lugano y otra con Amoroso y Danilo, pero no consiguió evitar que el primer tiempo terminase empatado en cero.
En el intervalo se produjeron nuevas agresiones entre hinchas en las graderías, pero la policía consiguió restaurar el orden sin que hubiese que lamentar algo más grave.
En el segundo tiempo el Sao Paulo empezó con Souza en lugar de Renan, lo que mejoró considerablemente sus posibilidades ofensivas y obligó al River Plate a ponerse a la defensiva.
La participación de Souza fue decisiva en todas las jugadas que amenazaron seriamente la meta argentina a los 47, 50, 52 y 54
minutos.
A los 58, Amoroso arriesgó nuevamente una jugada individual e invadió el área del River, haciendo brillar otra vez a Costanzo en la defensa.
Después de otros dos ataques incisivos de Souza, en uno de los cuales la pelota pegó en el travesaño, Junior cobró un corner, la zaga de River cedió el rebote y Danilo tomó la pelota, la dominó y fusiló sin defensa en el ángulo derecho, a los 76 minutos.
Diez minutos de juego nervioso después, Lucho González detuvo con el brazo una pelota enviada por Danilo y el juez determinó la penalidad máxima. Cobrada con su característica solvencia por el portero Rogerio Ceni, el 2-0 llegó a los 88 minutos.
Los dos equipos insistieron en jugar con fuerza en los últimos minutos de la prolongación, con la misma tolerancia con la violencia que el árbitro uruguayo Gustavo Méndez mostró a lo largo de todo el partido.
Llegó entre gallos y medianoche y vaya que no decepcionó. José Corona, la nueva figura en Chivas de Guadalajara, no pudo tener mejor debut en el equipo de Jorge Vergara que eliminando de la Copa Libertadores a nada menos que a un grande como Boca Juniors.