Adiós mundial: Uruguay diluyó ilusión peruana

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Lima, 9/5/2001 (FUTBOLPERUANO.COM) La selección peruana sucumbió ante la de Uruguay 0-2 en un abarrotado Estadio Nacional de Lima, en cotejo correspondiente a la decimoquinta fecha de la eliminatoria mundialista. Los delanteros Darío Silva, a los 12 minutos, y Alvaro Recoba, a los 45’, anotaron para los dirigidos por Víctor Púa.

Julio César Uribe ensayó una fórmula equivocada. Desde el 16 de agosto, cuando Perú sorprendió a Colombia en Bogotá, el seleccionador nacional sabía cómo ganarle a Uruguay: con fútbol. En la semana previa todos los jugadores, desde Pedro García hasta Nolberto Solano, repitieron hasta el cansancio que a los uruguayos había que superarlos jugándoles con la pelota a ras del piso y sin abusar de los centros aéreos. Todos los integrantes de la blanquirroja confesaron estar mentalizados en vencer a los de Víctor Púa con lo mejor que saben hacer: jugar al fútbol. Incluso, Uribe pensó en un baile, de esos que él solía hacer en su época y en el mismísimo Centenario.

Pero han pasado veinte años desde aquella epopeya en Montevideo y la selección nacional, ya con Uribe en el banco, ensayó el sistema menos adecuado para vencer a un rival que ganó con justicia aprovechando un arma letal que sirve para definir partidos trascendentales como éste: el contragolpe. Los nacionales se olvidaron de todo lo pregonado en los días previos al encuentro y desde el pitazo inicial buscaron el arco del uruguayo Carini con centros aéreos. Habremos contado cuarenta envíos de los peruanos, desde la izquierda, desde la derecha, desde el centro y desde la mediocampo, y todos llegaban mansitos a las manos del meta charrúa.

Mientras Mendoza intentaba superar en velocidad a Bizera, Pizarro se marcaba a sí mismo y Palacios busca la forma de encontrarse con su fútbol, el zurdo Pablo García hizo la más fácil y lanzó un pase al vacío hacia Recoba que tomó desubicada a la defensa peruana. El delantero del Inter de Milán superó a Pajuelo y penetró por derecha para servir a Darío Silva, quien envió el balón al fondo sobre el arco desguarnecido a los 12 minutos. Miranda no tuvo nada que hacer y sólo observó la jugada. En el Nacional sólo se escuchaban murmuraciones porque nadie esperaba el gol visitante.

Perú intentó la réplica siempre con Palacios y Solano a la cabeza y con “Chemo” saliendo desde el fondo. Sin embargo, los visitantes ganaron siempre por alto cuando Solano, Jorge Soto o Martín Hidalgo buscaban a Mendoza y a Pizarro. El primer disparo con peligro del equipo peruano fue de Hidalgo a los ¡¡¡¡35 del primer tiempo!!!!. Los centros iban y venían al área uruguaya y el espigado Carini se lucía. Parecía que no había otra forma para inquietar el arco charrúa. Cuando Perú insistía en los centros, Recoba, en un contraataque, fue trabado cerca del área por Jayo y el juez sueco Frisk sancionó la falta. Este zurdo de exquisita técnica cobró magistralmente el tiro libre, que Miranda, por más esfuerzo que hizo, no pudo atajar a los 45 del primer tiempo.

Con la desventaja de 2 a 0, Uribe decidió retirar a Pizarro y hacer ingresar a Maestri. Con el delantero de la U de Chile Perú ganó fuerza en la ofensiva, pero no cambió de fórmula para atacar y su juego se tornó mucho más previsible de lo que era en la primera fracción. Más centros se lanzaban hacía el área uruguaya y Carini ganaba en casi todas porque las que no llegaban a sus manos sus centrales se encargaban de rechazarlas a cualquier parte. La desesperación cundía en el cuadro peruano y Uribe apostó por José Pereda en lugar de “Chemo” Del Solar, pero el “Chino” no estuvo a la altura de las circunstancias.

Mientras Perú sufría con sus propias limitaciones Uruguay se las ingeniaba para seguir molestando a Miranda con los avances de Recoba y Darío Silva. Incluso Recoba pudo hacer el tercero a los 65 sino fuera porque el arquero peruano estuvo atento. Como el 2-0 parecía irreversible el público ya empezaba a silbar a sus parciales y a aplaudir el buen juego del “Chino”, no, no, Pereda no, de Recoba, ese que no parece uruguayo cuando juega al lado de sus demás compañeros, más aguerridos que virtuosos para ser sinceros.

Los minutos pasaban y Uruguay se imponía con justicia a los peruanos. Uribe no sabía qué hacer en el banco y Púa sólo esperaba el pitazo final. El público, en cambio, ya se despedía del Nacional. Cuando Frisk alzó los brazos para dar por terminado el partido más de un hincha peruano se hacía la misma pregunta: ¿merecíamos clasificar? La respuesta es obvia. Cuando un equipo como el peruano es tan irregular y es capaz de ganar de visitante y perder con facilidad de local no hay lugar para pensar en que los árbitros juegan en contra de nosotros, o que Maturana es el verdadero responsable del fracaso o que Uribe habla mucho y hace poco. Lo cierto es que al Perú le cuesta afrontar retos importantes y no aguanta la presión. Ahora ya ni las calculadoras sirven. La ilusión se diluyó y el público no ocultó su desazón. El mundial se nos fue –¿cuándo estuvo cerca?- de las manos una noche de septiembre ante los uruguayos, a los que alguna vez, hace veinte años, Uribe y compañía, eliminaron con baile y todo en el Centenario. Esta vez el ritmo, el baile lo pusieron los uruguayos y en nuestro propio campo.

-Alineaciones:

-Perú: Miguel Miranda, Jorge Soto, José Soto, Santiago Salazar, Martín
Hidalgo - Nolberto Solano, Roberto Palacios, Juan Jayo, José del Solar
(Pereda, 71) - Andrés Mendoza y Claudio Pizarro (Flavio Maestri, 46).

–DT: Julio César Uribe.

-Uruguay: Fabián Carini - Darío Rodríguez, Joe Bizera, Alejandro Lembo -
Washington Tais, Gianni Guigou - Gonzalo De Los Santos, Pablo García, Alvaro
Recoba (Diego Pérez, 89) - Darío Silva (Mario Regeiro, 73) y Javier Chevantón
(Federico Magallanes, 65).

-DT: Víctor Púa.

-Escenario: Estadio Nacional (Lima)

-Asistencia: 40.524.

-Arbitro: Anders Frisk.

-Goles: 0-1 Silva (12’), 0-2 Recoba (45’).

-Amonestados: García y Carini (U).

POR: VICTOR ZAFERSON
FOTOS: LIN BELAUNDE







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