(Piura)
Sin un volante de creación que en verdad asuma ese rol, a Alianza Lima le costó mucho generar peligro en la primera parte. Sin embargo, aún con esa ausencia importante, el equipo de Pelusso se dio maña para irse a vestuarios con el portero Francisco Bazán como figura.
En los primeros minutos, los íntimos equivocaron la fórmula. Apelaron al pelotazo como única arma de ataque. Y con Roberto Silva ausente en el partido, poco o nada pudieron hacer. En cambio, el equipo churre, sin hacer mucho, pudo matar primero con Ascoy (cabezazo a los 12’) y luego con Jiménez (no pudo sólo contra Pizarro a los 16’).
Felizmente Alianza enmendó el rumbo. Los laterales Salas y Corrales comenzaron a trepar más seguido. Martel volvió a ser el mismo del Apertura, aunque con menos
fútbol. Y así, sobre los 20’, los íntimos ya eran dueños de las acciones. No obstante, seguían fallando en los metros finales. Ya que si no era Silva, era Viza el que fallaba. Los dos tuvieron ocasiones claras (25' y 26') pero no las supieron concretar, aunque el ‘Tanque’ mejoró en algo en el ‘pivoteo’. Igual, pese a la insistencia íntima de los últimos minutos, el 0-0 no se iba a mover.
Tras el descanso, el equipo churre hizo sentir su localía. Jugó al ras del piso, aprovechó las bandas y empezó a generar peligro en los pies de Ascoy. Si en la primera etapa el buen ‘Paco’ se llevó las palmas, en el complemento el ‘Burrito’ levantó de sus asientos al poco público que se dio cita en el Grau. Atrás Alvarado y Corrales nunca pudieron con el sullanense.
Justamente
una incursión suya a los 62’ abrió la cuenta. Ascoy se sacó a Corrales, amagó el pase pero fusiló a Pizarro en primera. El meta íntimo nada pudo hacer. El equipo norteño era más en ese momento y Pelusso lo sabía, por eso ordenó el ingreso de Orejuela por Ismodes -se lesionó- para equilibrar las acciones. Vaya que le dio resultado.
A los 68’ Orejuela (antes habilitó a Silva -que para variar, falló sólo frente a Bazán-) logró la paridad. La ‘Calavera’ bajó con el pecho un buen pase de Martel y anotó ante la salida de Bazán. Golazo. La alegría de Pelusso no era para menos: su equipo ponía todo igual aunque sin merecerlo.
En los minutos siguientes, ambos equipos jugaron a no perder. Sólo arriesgaban si era necesario. Además, los cambios efectuados
fueron un claro ejemplo de ello. Pelusso mandó a Ciurlizza y Soto (por Viza y Alvarado), mientras que Palacios a Vásquez, Tenemás y Carmona (por Aguirre, Aponte y Ascoy). Así, ni modo. El 1-1 quedó sellado.