(Lima)
El gol de Joel Herrera tenía que llegar, y definitivamente por la única vía posible en esa primera parte en donde Universitario salió como un huracán a avasallar a José Gálvez, pero falló mucho en los metros finales. Una vez más, por la ineficacia de sus delanteros. Ausentes la mayor parte del partido.
Pitazo inicial. Por la entrega de ambos rivales desde que rodó el balón, el encuentro emocionó a más de un sufrido hincha merengue. Y es que la ‘U’ asumió su rol: luchaba cada balón, le ponía muchas ganas y explotaba muy bien su sector derecho, donde Armando Gonzáles era una puerta abierta para todo aquel que se recostara por ese lado.
Sí, Universitario era protagonista, insinuaba; pero recién a los 16’ llegó con real peligro sobre el arco rival. Y si no hubiera sido por el egoismo de Alva, que prefirió hacer el tanto y remató
a las manos de Roverano, Candelo hubiese anotado el primero porque venía sólo por el centro. El ‘Zorro’ enterró la cabeza e hizo la de siempre.
Con Barreto totalmente ausente, Candelo entendió que la fórmula era otra. Por ello, un minuto despúes, probó con tremendo zapatazo a Roverano, quien se lució para la foto. En ese momento los cremas eran más, pero no había cómo hacer daño. Hasta que apareció Joel Herrera por izquierda: el lateral apiló rivales y se mandó un golazo a los 30’. Y es que realmente no había otra forma. Alguien debía poner la cara y sacudir a un equipo que se apagaba con puros intentos. Pero el equipo de Nunes, por el contrario, nunca se encendió. Se conformó.
Dominio chimbotano
Si después del tanto crema Gálvez se fue al descanso con la idea de que sí era posible el empate, en el segundo tiempo,
si no lo consiguió, fue por culpa de Flores. Sin exagerar, los chimbotanos fueron dueños absolutos de las acciones y todo gracias al mejor juego de Sánchez y el aporte del recién ingresado Ortiz.
El equipo de Cardama llegó por todos los frentes. Generó varias ocasiones, unas más claras que otras. Por ejemplo, a los 16’ Ibarra avisó a ‘Chiquito’ con disparo mordido. Ahí nomás Domínguez hizo lo propio, pero el meta crema respondió para suerte local. La ‘U’, bien gracias. Pero faltaba más, Sánchez se escapó por el sector de J. Mendoza y exigió con disparo cruzado otra vez a Flores. Iba a ser un golazo también.
A los 27’, ya cuando Domínguez falló la igualdad de manera increíble (estando sólo frente a Flores la mandó a Norte), estaba claro que el marcador no se iba a mover. El hincha en Ate estaba seguro que iba a ser un triunfo
con susto, pero tres puntos al fin y al cabo. Y así fue. Al menos, para seguir respirando.
Camino a vestuarios, si bien Nunes lucía tranquilo, la ansiedad vivida en los segundos 45’ no se lo quitaba nadie. Su equipo sigue en deuda, y lo que es peor, el Monumental ya no asusta a nadie.