Miroslav Klose es sinónimo de gol (alemán), o también es el hombre destinado a concluir las jugadas del equipo de Klinsmann.
Klose ha tenido que luchar contra los prejuicios que despierta su figura. Sus 1, 82 metros y su poderoso remate de cabeza ha hecho que, a menudo, se desprecie su juego con los pies.
Pero
"Miro" no es sólo un buen rematador de cabeza, porque de otra forma no hubiese sido elegido el mejor jugador de la pasada Bundesliga, ni hubiese adornado sus 25 tantos con 14 asistencias de gol en el campeonato.
Nacido en Oppeln (Polonia), hijo de un ex jugador del Auxerre francés, Klose no se
ligó al fútbol hasta que sus padres de trasladaron a Alemania y se unió al SG Blaubach-Diedelkopf, como la mejor forma para integrarse en el nuevo país.
No fue hasta los 22 años cuando se unió al conjunto aficionado del Kaiserslautern para, desde ahí, despegar. Otto Rehaggel le descubrió, le subió al primer
equipo y, en dos años, ya estaba en la selección de Rudi Voeller, para convertirse en el máximo goleador del subcampeón del mundo, con cinco tantos.
Cuatro años después, Klose está de vuelta. Ha cerrado la primera fase con cuatro goles, tan sólo uno menos que en Corea-Japón 2002, y es mejor jugador.
¿Considera justa la elección como mejor jugador del mundial a Zinedine Zidane?