(Dortmund)
Desde el inicio de la Copa del Mundo, los hinchas alemanes se habían acostumbrado solo a celebrar, sin embargo en la noche del martes conocieron la otra cara de la moneda.
La tristeza y desilusión por no haber logrado llegar a la final en Berlín se apoderó de miles de hinchas germanos, que no dudaron en derramar algunas lágrimas luego del triunfo italiano en los minutos finales del partido disputado en el estadio de Dortmund.
Sin embargo, a pesar del mal momento, la afición germana dio un gran ejemplo de lealtad a pesar de la dolorosa derrota ante el clásico rival, y despidió a su selección con una sonora ovación, como queriéndoles retribuir en ese noble gesto toda la alegría que su selección les brindó en las últimas semanas.
En el otro bando, las celebraciones no se hicieron esperar, y los cinco mil “azurris” que colmaron una de las bandejas del recinto mundialista estallaron de emoción con el pitazo final del mexicano José Ramírez.
Al poco tiempo, cientos de italianos, con sus tradiciones camisetas azules y al ritmo de su conocido “Ole le, Ola lá” invadían el centro de Dortmund para dar rienda suelta a su felicidad, ante la mirada desconsolada de los fanáticos locales que pasaban por allí.
Por Kike Giles, enviado especial a Alemania.
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