Breves desde Dortmund

(Dortmund) El calor y buen ambiente fueron los principales protagonistas en la previa del primer duelo de las Semifinales del Mundial que se disputó en Dortmund.

La agónica pero merecida victoria italiana cayó como un baldazo de agua fría para los millones de aficionados locales. A muchos de ellos les costaba creer lo ocurrido y otros tantos derramaban algunas lágrimas.

El clásico entre Alemania e Italia comenzó más caliente que el mismo clima que imperó todo el día en Dortmund, con una inesperada silbatina e insultos de gruesos calibres cuando se entonaba el himno italiano. Una total falta de educación que no se justifica con nada, por más que el partido sea un clásico del fútbol mundial.

Sesenta y cinco mil personas fueron los que asistieron al recinto mundialista. De ellos, apenas unos cinco mil eran fanáticos “azurris”, pero fueron los más felices al término del encuentro.

Una cosa curiosa presenta este estadio, donde se disputó el último compromiso asignado a esta sede, y es que las bancas de ambos equipos están prácticamente juntas, y hasta comparten el mismo techo.

Lo mismo ocurre con la zona de calentamiento para los jugadores suplentes, donde en un momento del compromiso hacían sus ejercicios de rutina los alemanes Schweinsteiger, Odonkor y Nueville, y los italianos Zaccardo, Gilardino y Del Piero.

La contextura física es casi una característica de las selecciones europeas y eso estuvo bien marcador en la noche del martes, donde la única persona que no superaba el metro setenta era el árbitro mexicano José Ramírez.

Antes de terminar el primer tiempo, Michael Ballack cometió una fuerte falta a Simona Perrota. El alemán le dio la mano para disculparse, pero el italiano ni lo miró.

El ingreso de David Odonkor a la cancha fue muy aplaudido, no solo por la esperanza de gol que tenían depositadas en él, sino por ser un jugador de la casa, del Borussia Dortmund. Otros compañeros del moreno delantero que jugaron ante Italia fueron Sebastián Kehl y Christoph Metzelder.

Los primeros minutos del tiempo reglamentario la sensación de gol se hizo presente en el estadio, cuando dos llegadas italianas chocaron en los palos. La réplica llegó en el minuto final del primer tiempo de los treinta adicionales con un cabezazo de Podoslki que salió desviado.

Las anotaciones de los “azurris” fueron auténticos golazos: el primero con una perfecta curva de Grosso que hizo inútil la estirada de Lehmann y el segundo con una serena definición de Del Piero.

A nuestra salida del estadio nos encontramos con varias personas que no soportaban la tristeza ocasionada por la derrota en casa y lloraban desconsoladamente. A un costado, los italianos comenzaban a celebrar.

Por Kike Giles, enviado especial a Alemania.
 
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