(Munich)
La hermosa ciudad de Munich se despide este miércoles de la Copa del Mundo 2006 con el encuentro semifinal entre Francia y Portugal, luego de albergar seis partidos, entre ellos el duelo inaugural el pasado 9 de junio.
Luego de poco más de seis horas de viaje desde Dortmund, donde en la noche del martes Italia clasificó a la final del torneo superando 2-0 a la selección anfitriona, llegamos a esta cosmopolita metrópoli al promediar las 15:00 horas.
A nuestra llegada los termómetros marcaban 31 grados centígrados, pero la sensación de calor era superior a dicha temperatura. Cuando comenzó el partido, la temperatura marcaba seis grados menos.
Como ya se no ha hecho costumbre cada vez que llegamos a una sede mundialista, luego de guardar nuestras cosas en el hotel que nos cobijará esta noche, hemos dado un pequeño recorrido por el centro de la ciudad para tomar algunas fotos y filmar pequeños clips de vídeo para publicar en la página.
El ambiente que encontramos no se parecía en nada a lo que vivimos en la víspera en Dortmund, donde todo era algarabía y el entusiasmo de alemanes e italianos era contagiante.
A la salida de la estación de trenes de Munich todo estaba muerto, y si no fuera por una que otro hincha que caminaba por ahí, nadie se hubiese enterado que en esta ciudad se jugaba una de las Semifinales de la Copa del Mundo.
Definitivamente la derrota del cuadro local ha calado fondo en la población, y ya no hay el ambiente que se podía notar en los días previos.
Sin embargo, conforme se acercaba la hora del encuentro, comenzaron a concentrarse en el Marienplatz (ubicado en pleno centro de la ciudad) cientos de hinchas portugueses, que comenzaron a vivar por su selección y darle “vida” a esta ciudad.
Al poco rato apareció el grueso de fanáticos franceses, que anunciaban que ellos serán los que irán a Berlín (sede de la final) y allí obtendrán su segundo título mundial.
Pero ellos no fueron los únicos invitados a la fiesta, muchos brasileños y algunos mexicanos, cada uno de ellos con las camisetas de sus países, deambulaban de un lugar a otro como envidiando la suerte de los hinchas portugueses y franceses que alentaran a sus selecciones en el partido de esta noche.
La presencia de los fanáticos latinoamericanos obedece que la mayoría de ellos han comprado entradas hasta las instancias finales del torneo creyendo que sus selecciones avanzarían hasta esta etapa, sin embargo eso no ocurrió.
Los brasileños, aprovechando el idioma que los une con los portugueses, ofrecían a los hinchas lusos tickets para el partido al doble del costo original.
El trayecto al estadio, que usualmente dura 25 minutos en bus desde el centro de Munich, nos tomó una hora y media debido al enorme tráfico existente camino al recinto deportivo.
Por Kike Giles, enviado especial a Alemania.
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