Medio millón de alemanes piden a Klinsmann que siga
(Berlín)
(EFE) Cerca de 600.000 personas se dieron cita en la llamada milla del aficionado para recibir al equipo nacional alemán y pedir la continuidad del seleccionador Jürgen Klinsmann, quien ha pedido unos días para tomar una decisión definitiva.
Los jugadores, empezando por los tres porteros -Jens Lehmann, Oliver Kahn y Timo Hildebrand- desfilaron todos por una pasarela situada frente a la emblemática puerta de Brandeburgo, ataviados todos con una camiseta con el número 82, los colores de la bandera alemana y la palabra "Danke" (gracias).
El número aludía a los 82 millones de alemanes que habían seguido la campaña mundialista de la selección desde el partido inaugural contra Costa Rica y a los que el equipo quiso dar las gracias antes de marcharse de vacaciones.
El público coreó el nombre de los jugadores y de Klinsmann cuya continuidad se pedía no sólo con cánticos y gritos sino también con pancartas y banderas y, por momentos, pareció dejar de lado el hecho de que Alemania sólo había quedado tercera y entonó un clásico musical del fútbol alemán titulado "So sehen Sieger aus" (Así se ven los ganadores) reservado a los momentos de triunfo..
Las grandes celebraciones de segundos y terceros puestos tienen tradición en Alemania. Hace cuatro años los alemanes fueron recibidos como campeones, al igual que en 1966 y en 1970 como si la semifinal fuera para los alemanes, pese a sus tres títulos mundiales, el umbral de la gloria.
Además, estaba el tema de la continuidad de Klinsmann sobre la que los alemanes están haciendo en estos días un plebiscito espontáneo para pedirle al seleccionador que se quede.
La moderadora del acto, Monika Nierhaus, aprovechó el ambiente y la evidente emoción de los jugadores para preguntarle a Klinsmann si ante algo así no creía que era el momento para decir que iba a continuar en su cargo.
"Todavía ninguno de nosotros puede asimilar lo que hemos hecho. Dadme un par de días", respondió Klinsmann visiblemente emocionado en medio de los gritos y pancartas con consignas como "Klinsi, sigue".
"Las emociones no podían ser más grandes. Hemos creado un ambiente de fiesta que nunca se había visto en Alemania y estamos orgullosos de esta tropa", agregó.
El capitán Michael Ballack dio también las gracias al público y al hacerlo hizo una broma recordando uno de los momentos más importantes del torneo para Alemania, que fue la definición por penaltis en cuartos de final ante Argentina.
"Iba a decir algo y lo olvidé. Pero no importa, lo he escrito", dijo y luego llamó al meta Jens Lehmann que se sacó un papel de un calcetín, lo mismo que había hecho antes de los penaltis contra Argentina.
Ballack leyó el papel, en donde no había mucho más que unas fórmulas de agradecimiento convencionales -"gracias, vosotros sois lo más grande"- y luego se abrió la discusión sobre qué había en la famosa chuleta de Lehmann.
Los diarios aseguraron que Lehmann tenía allí instrucciones acerca de hacia donde tenía que tirarse ante cada lanzador argentino pero hoy el entrenador de porteros, Andreas Koepke, aseguró que en aquel papel no había nada "pero funcionó".
Ballack, además de dar las gracias, dijo que al pensar en el ambiente que se ha creado durante el Mundial lamentaba a ratos no seguir jugando en la Bundesliga pero dijo también que se alegra del nuevo reto que le espera en el Chelsea inglés.
El lateral Philip Lahm, por su parte, dijo que, ante situaciones como esta, resultaba reconfortante que la selección vuelva a reunirse dentro de un mes para su primer amistoso con miras a la fase de clasificación de la Eurocopa. EFE
Rodrigo Zuleta
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