"América para los (latino) americanos" en el Mundial Sub 17
(Lima)
(dpa) El título del Mundial Perú Sub 17 se quedará en América Latina: Brasil y México se ganaron el derecho a disputárselo, tras dejar en el camino a los dos mejores equipos de Europa en la categoría.
El acceso a la final se dio de forma diferente. México superó con holgura a Holanda, por 4-0, pero Brasil debió esperar al minuto 90 para imponerse con drama por 4-3 a una Turquía que jugaba con un hombre menos.
La final entre dos países que en el Perú tienen muchas simpatías, el uno por proximidad cultural e histórica y el otro por vecindad geográfica y por estética futbolística, era soñada por muchos peruanos, al margen de que el jueves en Trujillo todos terminaran solidarios con el conmovedor empeño turco.
Por eso, los organizadores esperan que ahora sí se derrote la apatía de los limeños hacia el Mundial y que el domingo haya estadio lleno, como lo hubo en provincia en las jornadas precedentes.
Brasil y México pertenecen a distintas confederaciones futbolísticas. El formato del Sub 17, en que participan tres equipos por confederación, salvo el caso de Oceanía, con uno, permite seis equipos americanos en competencia, la mitad del sur y la otra mitad del norte y centro.
La llegada a la final de los brasileños, por tercera vez en los cuatro últimos Sub 17, salva la débil presencia en esta oportunidad de la Confederación Sudamericana, pues sus otros representantes, Perú y Uruguay, se fueron con mucha pena y nada de gloria.
En cambio, la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe puede presumir de que también puso a sus otros dos equipos, Estados Unidos y Costa Rica, en cuartos de final, al margen de que muchos atribuyan el avance "tico" a que les tocó un grupo muy débil.
Europa se puede dar casi por bien servida. Turquía y Holanda, campeón y subcampeón respectivamente en el último torneo continental de la categoría, no sólo llegaron a semifinales sino que dejaron gran impresión, sobre todo en el caso otomano. Italia, el tercer representante, tuvo en cambio vida corta.
De Asia destacó Corea del Norte, una de las dos revelaciones del torneo, que hasta se dio el lujo de poner en aprietos a Brasil en cuartos. China pasó a la segunda fase, pero su caso también se atribuye a suerte en la distribución del grupo, mientras que Qatar se fue sin mostrar nada.
Decepcionó África, otrora gran potencia en la categoría. Gambia fue la otra gran sorpresa, pero no soportó la presión a la hora de las definiciones. Costa de Marfil y sobre todo Ghana fueron pobres y no faltan los malpensados que relacionan el bajón africano con el aumento en la rigurosidad del control de edades.
El solitario y casi eterno representante de Oceanía, Australia, tampoco dejó mayores cosas para el recuerdo.
Hace dos años, en Finlandia, tres equipos latinoamericanos quedaron entre los cuatro primeros: Brasil campeón, Argentina tercero, Colombia cuarto. El fútbol joven del subcontinente no parece estar haciéndolo mal, al margen de las decepciones de este año.
Al final, en un Mundial con sabor a América Latina, quedaron para dirimir el gigante latinoamericano del norte y su homólogo del sur. La polémica frase con que James Monroe enmarcó la relaciones estadounidenses-latinoamericanas renace en un contexto totalmente distinto y con la fiesta del fútbol como telón: "América para los (latino) americanos".