A punto de concluir la Copa Sudamericana Venezuela 2007, tuvimos oportunidad de escuchar el mea culpa que hiciera el técnico Julio César Uribe de regreso en nuestra capital.
Pocas veces ha existido unanimidad en el comentario general del público y la prensa especializada con respecto a la actuación de la selección en la Copa América, pero centrándose la critica especialmente en el Técnico y salvando la actuación de los jugadores quienes cumplieron las disposiciones tácticas del técnico Uribe.
Desafortunadamente para el técnico peruano las críticas fueron duras con relación a la conformación del equipo y los cambios de estrategias que puso en práctica y que sólo contribuyeron a “desarmar” su propio equipo.
Cuando Perú viajó a España para sostener 2 partidos amistosos ante Ecuador vimos claramente cómo luego de un primer partido aceptable, Perú cambió radicalmente de planteamiento y cayó derrotado en su segunda presentación.
Lo
mismo sucedió en la justa sudamericana cuando luego del triunfo ante Uruguay, partido parejo hasta que se produjo el primer gol para Perú, caímos en las mismas confusiones que exhibimos en España ante Ecuador.
Si bien es cierto, el rival que nos eliminó, Argentina, es un rival de gran nivel, no es menos cierto que Perú jugó con la misma intención ante un Venezuela a quien cedió toda la iniciativa, demostrando un planteamiento timorato e inconsistente en el tiempo y cuyos cambios luego de estar con el marcador en contra, no dieron resultado.
Con todos estos vaivenes la preocupación no tardó en aparecer, no sólo por lo observado en el torneo sudamericano sino porque este equipo es el que nos representará en las justas eliminatorias al Mundial 2010.
Con este panorama, ya en su regreso, el técnico Uribe se vió en la necesidad de convocar a una conferencia de prensa que sirviera para “explicar” lo acontecido
en Venezuela y tratar así de devolverle la confianza tanto a sus jugadores como para recuperar su vapuleada credibilidad.
Siempre es bueno rescatar este tipo de actitudes y aunque no hubiéramos querido que sucedieran, son bienvenidas ya que puedan servir para no repetir los errores cometidos.
En el programa Versus de Cable Mágico tuve oportunidad de intercambiar ideas con Julio César Uribe y hacerlo partícipe de mi preocupación, no por el hecho de cuestionar su planteamiento, sino por haber querido plantear, en teoría, una defensa con 3 jugadores para en realidad jugar con 5 dadas las características de los jugadores que entraron de titulares.
Vimos así a un Bazalar huérfano en el mediocampo, 2 laterales sin salida, un Pedro García o Jeffrey Farfán luchando por recuperar el balón, muy lejos del área rival, sitio donde destaca ampliamente en el fútbol internacional, así como desperdiciados en la avanzada a
nuestros mejores delanteros Guerrero y Pizarro.
Saludo desde esta columna la actitud de Julio César Uribe, porque ha reconocido públicamente sus errores y su deseo de no repetir la historia, lo cual demuestra que está madurando profesionalmente, algo que realmente es fundamental si queremos llegar con algunas esperanzas a las próximas eliminatorias.
Como siempre decimos todos somos parte de lo que es el fútbol, pero los jugadores en primer lugar y luego el técnico son parte fundamental de ello.
En mi Anécdota del Recuerdo les contaré que en la mayoría de veces que jugué por Perú íbamos del aeropuerto a la cancha y lo que siempre faltaba era tiempo para afiatar el trabajo como equipo, pero lo superábamos con individualidades destacadas y gran entrega.
Hoy el físico ocupa un lugar preponderante, pero las individualidades como Riquelme o Messi siguen haciendo del talento un don inigualable.