Aprendió la lección
No siempre gana el favorito
Mea culpa de Uribe
Otro Balance de la Copa América
Lesiones en la Copa América
 

Aprendió la lección

Por: Luis Puiggros

En una final de la cual no era el favorito, Brasil pasó por encima a una sobredimensionada selección Argentina en la final de la Copa América de Venezuela 2007 goleándolo por 3 goles a 0, gracias a que aprendió la lección de la Copa del Mundo Alemania 2006, y de la mano de Dunga desarrolló un fútbol moderno, donde lo colectivo supera a lo individual, donde los esquemas de juego han tomado una importancia relevante, gracias a la capacitación de los entrenadores.

En esa Copa del Mundo los cuatro semifinalistas demostraron esa teoría. El fútbol lento, individual y lírico se quedó en la historia, dando paso a esta forma más profesionalizada de encararlo.

Cada partido es una historia diferente. Una cosa es golear a nuestra selección peruana o a Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay o Venezuela, que juega al ritmo de la carreta, y que se aferran al fútbol antiguo, y otra es enfrentarse a un Brasil, que repito, aprendió la lección, y se modernizó.

Esa es la diferencia, mientras que en Sudamérica se privilegia lo individual, (se juega a la pelota) en Europa lo colectivo es lo más importante (se juega al fútbol) y los grandes jugadores se tienen que someter a los sistemas para convertirlos en un EQUIPO DE FUTBOL.

Si en un partido de deja libre a jugadores del talento individual de Riquelme (10) pero de una lentitud extrema, les pintará la cara, pero si se le marca y se le anticipa, desaparecerá. Ese es el principal motivo que el ex jugador de Boca fracasó en Europa, donde los sistemas tácticos, la velocidad y la dinámica que imponen los equipos, anulan a los futbolistas de éstas características. Cuando Riquelme en el viejo continente retiene el balón para pensar la jugada, cuando lo quiere utilizar ya se lo quitaron.

Para analizar un partido y a los jugadores que intervienen en él, hay que mirar a los participan en ese juego. Esta Copa América ha confirmado (no consideramos en este análisis a los Estados Unidos y México, quienes no pertenecen a la CSF, por lo tanto no jugarán las eliminatorias mundialistas) que existen dos grandes niveles en Sudamérica. Uno conformado por Brasil y Argentina, y el otro que lo integran los ocho países restantes de la CSF.

Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, juegan a ritmo de la carreta, un fútbol previsible, lento y sin dinámica, donde los distintos entrenadores, en especial argentinos (que no están capacitados en Europa para desarrollar el fútbol moderno que hoy se juega, y que cada vez es más importante la participación de los directores técnicos) rotan en los distintos equipos de estos países, manteniendo la mediocridad del fútbol que practican.

En la final de la Copa América quedó en evidencia esta teoría, donde Dunga se pasó por encima a Basile, dejándolo sin reacción, no atinó ha realizar cambios, no de jugadores, si no tácticos que cambiaran la suerte del partido. El técnico de la selección Argentina privilegia la libertad de sus jugadores (lo individual) a que se ciñan al juego de equipo, a un esquema táctico (lo colectivo) a diferencia de Dunga que ha cambiado el “jogo bonito” por el profesionalizado fútbol que se juega hoy día.

En la final de ayer los dos entrenadores mantuvieron los sistemas de juego empleados a lo largo del torneo.

Brasil jugó con un 4-3-2-1 donde los laterales Maicon (2) y Gilberto (6) se van al ataque, y los centrales Alex (3) y Juan (4) que en ambas áreas van muy bien por arriba. La línea de 3 Dunga la utiliza para recuperar el balón colocando a Elano (7) por derecha, Mineiro (5) por el medio y Josué (17) por la izquierda. Julio Baptista (19) y Robinho (11) junto a la subida de sus carrileros distribuyen el balón, dejando en punta a Vágner Love (9)

Basile utilizó su 4-rombo-2 dejado a la inspiración de sus hombres, donde el traslado de la pelota en el medio campo es muy lento, centralizado en el ritmo cansino de Riquelme (10)

La línea de cuatro la inicia Zanetti (8) que sube constantemente al ataque, mientras que el otro lateral Heinze (6) es muy raro verlo pasando la mitad de la cancha. Como centrales los duros Ayala (2) y Milito (15) El rombo lo inicia Mascherano (14) más adelantados corren por derecha Verón (20) y Cambiasso (19) por la izquierda y cerrando el rombo Riquelme (10) En punta quedan Messi (18) y Tévez (11)

Un estudioso Dunga descubrió los defectos de la selección Argentina donde casi todo el armado de juego pasa por un lentísimo Riquelme (10) que cuando toma libre el balón, le puede pintar la cara a cualquiera, pero al recibir una marca personal que lo anticipa desaparece. El ex campeón del mundo designó a Mineiro (5) para esta tarea y lo anuló.

Además utilizó inteligentemente su 4-3-2-1, donde Elano (7) tomó a Cambiasso (19) y un todo terreno Josué (17) hizo lo propio con Verón (20) ubicó a Robinho (11) un poco más abierto de lo normal para tapar las subidas de Zanetti (8) Cortado el mediocampo argentino, se partió el equipo, sus dos hombres en punta Messi (18) y Tévez (11) nunca recibieron el balón en ventaja, obligándolos al mano a mano contra la ordenada defensa brasileña, y fueron a estrellarse toda la tarde contra el muro verde amarillo.

Tuvo la fortuna Brasil de abrir la cuenta tempranamente a través de un golazo de Julio Baptista a los cuatro minutos de juego, y ya saben, el gol marca el trámite del partido, Argentina se desordenó y su banca no tuvo ideas para cambiar el rumbo del partido, anulados sus jugadores creativos, no generó peligro, salvo el tiro al palo de Riquelme y una gran atajada de Doni (12) a remate de éste.

Sus delanteros Messi (18) y Tévez (11) muy bien marcados desaparecieron, con un llamado de atención al primero. Intenta siempre jugar la individual, por lo que se olvida de hacerlo en equipo. Hará alguna jugada excepcional, pero generalmente pierde el balón. Tiene a mi manera de ver dos estupendas cualidades: lleva el balón pegado a sus pies a una gran velocidad y tiene, a pesa de su estatura un indomable espíritu de lucha.

Si a todo esto le agregamos la lentitud de la defensa Argentina, que Brasil con el marcador a su favor la aprovechó y con rápidos contragolpes lo terminó goleando.

Se alarga a 14 años la sequía Argentina en esta Copa América, mientras que se confirma la superioridad brasileña, pues de las últimas cinco copas disputadas, han ganado cuatro.


 
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