Por: Kike Giles
Director de Deportes - www.peru.com
Hace poco más de una semana comenzó la era de José Guillermo Del Solar al mando de la alicaída selección peruana de fútbol, la misma que está ‘ad portas’ de disputar las Eliminatorias al Mundial de Sudáfrica.
Confirmado “Chemo” en el ‘equipo de todos’ ha llegado la hora de cerrar filas en todos los estamentos del fútbol nacional, dejar nuestras desavenencias a un lado (sin que esto signifique un ‘cheque en blanco’ a las nefastas autoridades del fútbol peruano) y empujar el coche hacia un solo objetivo: la clasificación a la Copa del Mundo 2010.
El camino hacia Sudáfrica es muy complicado, peor aún para una selección de ‘segundo plano’ como es la peruana, que no ha logrado nada importante desde 1982 (clasificación al Mundial de España) y que a nivel de su confederación apenas pelea por no ser el último de la tabla.
Creo yo que precisamente ese es el camino, ¡sincerarnos!, dejar de creer
que somos ‘alguien’ en el fútbol, pues no lo somos. Si un alcohólico no reconoce que toma, es difícil que se cure. Así pasa con los hinchas (lastimosamente algunos periodistas y dirigentes también), que se quedaron en el pasado, comparando todo el tiempo a las grandes figuras del antaño con los jugadores actuales. Dejemos el pasado (de los Cubillas, Cuetos, etc.) en la historia y vivamos el presente, por más cruel que éste sea, que nos indica que nuestras posibilidades de clasificar al Mundial son casi nulas.
Y ese es precisamente el punto. Tomando conciencia de nuestra realidad (somos la penúltima selección de Sudamérica), podremos ponernos objetivos reales, e ir avanzando con firmeza hacia el logro de los mismos.
En un escenario real, todo lo ‘extrafutbolistico’ (en la concepción positiva de la palabra) juega a favor. Me explico: apoyo a la selección en las buenas y en las malas (hinchas,
prensa), buen ambiente al interior de la selección (técnico, jugadores), buenas relaciones (equipo, prensa), localía, etc.
Eso ocurrió en Ecuador hace varios años, donde se sinceraron, definieron sus objetivos, y con la ayuda de ‘todos’, no únicamente de los jugadores, lograron subir varios peldaños, no solo a nivel de selección, sino en toda la estructura futbolística: clubes, torneos, dirigentes, medios de prensa, etc.
Un buen ambiente de cara a las Eliminatorias permitirá que el técnico trabaje con tranquilidad y los jugadores se concentren en la selección; y por ende la suma de ambos podría plasmarse en resultados positivos durante los partidos.
Y la cadena sigue: a más resultados positivos, las cotización de los jugadores aumenta, el fútbol local se revalúa y los clubes comienzan a generar mejores ingresos (traspaso); y a más capital (con clubes bien administrados) mejores fichajes,
más interés del aficionado y finalmente más espectadores.
Como se puede ver todo es una cadena, que se inicia con algo tan simple como es la unión de todos y el compromiso de empujar el coche hacia un solo lado.
Los peruanos (incluyendo los dirigentes) estamos acostumbrados a verter nuestras opiniones futbolísticas de acuerdo a los resultados (somos sumamente ‘resultadistas’) de los partidos. La ecuanimidad en el fútbol peruano no existe, y eso es otro punto en la que debemos comprometernos; más aún si ya conocemos que los máximos representantes de nuestro fútbol se dejan llevar por la coyuntura (¿si o no Juvenal?) y de la noche a la mañana dejen sin efecto un (mal llamado) proceso, dejando todo en foja cero.
La era de “Chemo” comenzó y todos debemos comprometernos a ser parte activa de la selección (cual publicidad de la cerveza Cristal), y empujar el coche hacia Sudáfrica.