¿Esguince?, ¿distensión?, ¿desgarro?, ¿rotura fibrilar?, ¿tendinitis?, ¿pubalgia?... escuchamos tantos términos médicos que tanto jugadores, dirigentes y entrenadores están pendientes de los últimos avances en la medicina deportiva para poder RECUPERAR rápidamente la lesión de ese jugador tan importante para el equipo. Es por este motivo que todas las personas del entorno deportivo están ansiosas y a la vez, deseosas de conocer si ésta o aquella lesión deportiva se puede curar o si requiere de alguna cirugía o sólo fisioterapia.
Algo fundamental es encontrar el DIAGNÓSTICO adecuado, esto significa que, por ejemplo, no puede “apurar” una lesión muscular si no sé si es una Contractura o una Rotura Fibrilar, es por eso que insistimos mucho en la práctica de un buen examen traumatológico y no tanto en la RESONANCIA MAGNÉTICA, la cual sí es de ayuda para nosotros, pero no es VITAL o que nos dará hasta el plan de trabajo que realizará el jugador para reintegrarse al campo de juego.
No
hay que olvidar también otro aspecto fundamental: El HUESO se regenera formando HUESO, o sea, cuando hay una fractura y se coloca un yeso, o se hace osteosíntesis, se va formando hueso nuevo. Esto no sucede con los tejidos blando como el músculo, tendón, ligamento,etc.
Esto va a jugar un rol vital en la recuperación de las lesiones y se utilizará el llamado FORTALECIMIENTO, que muchas veces se obvia o se hace muy a la ligera, con las consecuentes recidivas o recaídas que apreciamos mucho sobretodo en las lesiones musculares y los esguinces sobretodo de tobillo y rodilla.
Podemos poner algunos ejemplos, cuando se produce una Rotura Fibrilar, es decir, una Distensión Muscular de Recto Anterior de Muslo, el tiempo aproximado que esta lesión toma es de 7 a 10 días; de los cuales en los primeros la Fisioterapia será fundamental, y poco a poco cuando con la ayuda del terapista al 3er o 4to día puede el deportista el movimiento del músculo afectado contrarresistencia ya puede,
teóricamente, hacer peso en el gimnasio, éste será de muy poco peso al inicio y se irá aumentando progresivamente. Obviamente esto viene asociado a un examen funcional de la zona, el cual no debe arrojar DOLOR, que en sí será lo más importante y lo que nos dirá si estamos en el camino correcto o no.
Posteriormente, ya con un peso mayor en el fortalecimiento podemos pasar al trabajo en campo, llámese trote, alargue, etc; todo esto en coordinación con el Preparador Físico.
De igual manera que las lesiones musculares descritas sucede con los ESGUINCES, que no es otra cosa que el “estiramiento” de un ligamento, que no es igual que un TENDON. El ligamento es una estructura más “distensible”, no tan resistente como el tendón. Los esguinces más frecuentes son en rodilla y en el tobillo. Más frecuentemente el interno en la rodilla y el externo en el tobillo.
¿Cómo se puede trabajar el fortalecimiento en los esguinces de tobillo? Acá debemos ejercitar mucho lo que es PROPIOCEPCIÓN,
lo cual no se trabaja necesariamente en el gimnasio. Puede ser con los TIRABANES o con el “discobolo”, aparato que consta de un plato, ya sea de madera, o acrílico, el cual tiene adosada una mitad o un tercio de esfera abajo. Esto permite que colocando el pie lesionado y haciendo peso sobre el plato, se provoque movimientos en todas las direcciones y podemos así darle FORTALECIMIENTO a toda la estructura ligamentaria del tobillo.
Por último no olvidemos que por más apurados que estemos, por más que queramos que un jugador de fútbol esté en un partido determinado, no lo arriesguemos a una LESION MAYOR. Siempre preservemos el pronóstico de la lesión y obvio, de la persona. Con esto le estamos diciendo que no estamos muy de acuerdo con las INFILTRACIONES, que se usan tanto en ésta nuestra Medicina Deportiva. Tratamos siempre de ser lo más “fisiológicos” posibles, lo más natural. Desde una buena alimentación hasta una buena higiene deportiva.
Un abrazo a todos.
Por el Dr. Julio Grados P.
Médico del Club Universidad San Martín de Porres y Profesor de la Escuela de Entrenadores de la F.P.F