| Un punto es mejor que nada
Por: Kike Giles
Director de Deportes - www.peru.com
Cuando un equipo juega mal, no crea situaciones de gol y en el partido el rival dispone de las más claras situaciones de gol, un punto parece ser demasiado premio, pero sin lugar a dudas es mejor que nada.
Perú afrontó su primer partido de la larga eliminatoria al Mundial de Sudáfrica dejando más dudas que virtudes, y sin hacer sentir –nunca- el plus que supone jugar de local, en un estadio que si bien es cierto estaba repleto, pero donde ni sus asistentes parecían saber (la mayoría) que el compromiso se jugaba en Lima (pareciera que se prepararon para pifiar el himno visitante –muy repudiable por cierto-, cantar con fuerza el nuestro y luego solo ver el partido… ¿el aliento?).
José
‘Chemo’ Del Solar buscó desde el arranque darle fútbol a la selección, alineando de titular a Henry Quinteros en el mediocampo, dejando a un segundo plano la labor de recuperación (que le quedó muy grande a De La Haza), y teniendo a Juan Vagas y Nolberto Solano como volantes, sin embargo fue justamente ‘fútbol’ lo que nunca tuvo la bicolor.
Arriba, Jéfferson Farfán y Claudio Pizarro no solo no tuvieron ocasión alguna de gol, sino que nunca se juntaron, y ambos extrañaron (como todos) a Paolo Guerrero, que es el indiscutible ‘9’ de la selección.
Estos delanteros que triunfan en Europa estuvieron tan bajos en su accionar, que los 20 minutos que estuvo Flavio Maestri en el campo
bastaron para superar lo poco que hicieron los ‘internacionales’.
Mención aparte tiene la defensa nacional, que parece haber encontrado a la dupla central, con un Santiago Acasiete sobrio y valiente, y con un Alberto Rodríguez técnico y rápido, aunque todavía falto de fútbol.
El problema en la zona defensiva se encuentra en los extremos, donde hasta hoy (y desde hace mucho tiempo) no tenemos laterales con marca y que no tengan miedo en proyectarse. La noche del sábado tanto Jhon Galliquio como Walter Vílchez solo cumplieron en una posición que no es natural para ellos, pero juegan ahí por la necesidad del equipo.
Al final del duelo ante los paraguayos nos quedó la sensación que
la sacamos barata. Si el fútbol repartiría puntos por merecimiento, nuestra selección pudo haber terminado el encuentro con las manos vacías y la visita se hubiese llevado todos los puntos en juego.
El empate, por la forma como se dio el partido y sin pecar de conformista, puede considerarse como positivo. La bicolor estuvo más cerca de la derrota que del triunfo y por ello la igualdad por lo menos nos sirve para sumar, y un punto es mejor que ninguno.
A mitad de semana se viene Chile, un equipo a quien siempre debemos salir a ganar, no solo por ser un clásico, sino porque es un rival directo en el camino al Mundial, a donde aspiramos llegar tras más de 25 años de ausencia.

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