Italia, campeón revolucionario y atrevido

Por: Luis Carrillo Pinto

La final en Berlín, fue el único partido en el que Italia no fue superior en términos futbolístico generales a su rival, Francia, pero finalizó ganando. Sin embargo, la Copa del Mundo no es un partido único, como resumen de la campaña, podemos afirmar que Marcelo Lippi nos propuso una revolución de la historia futbolística de la Nazionale. Porque fue un equipo mucho más ofensivo, no se olvidaron que por las venas de sus jugadores fluye sangre que se caracterizó por agitar los sistemas defensivos a nivel mundial. Así como tampoco dejaron de lado, que el fútbol se gana con goles y fueron en busca de ellos con atrevimiento, pero claro, sin desequilibrarse en su propio campo. Atacaron a la italiana. Con una táctica fija trabajada a la perfección y con un juego largo, de contrataque, al mejor estilo de las vendettas, dispuestos a matar.

La aparición del Catenaccio (1-4-3-2) en la década del 60 con el director técnico Helenio Herrera en el Inter de Milán firmando los derechos de autor, caracterizaba a un defensa escoba detrás de los cuatro defensores. El tiempo ha pasado, el fútbol ha evolucionado en cuanto a sistemas y la Italia de hoy, que ha ganado su cuarto título Mundial (cuidado Brasil), no juega con ese rígido sistema defensivo (que sí mantuvieron Trapatonni y Zof) pero sus jugadores siempre tuvieron muy claro que en el fútbol el ABC se trata primero, de defenderse con propiedad, jugaron con y sin la pelota en los pies, para luego generar en ataque las oportunidades de gol con orden y claro, con improvisación. Italia fue el mejor equipo tácticamente hablando. ¿Por qué?

Tuvo un arquero líder como Gianluigi Buffón. Tiene todas las condiciones de un gran arquero. Técnica, estatura, personalidad, criterio, agilidad, reflejos... es decir, un portero completo. Buffón es ciento por ciento seguridad, eso lo sienten los jugadores. La defensa, con Fabio Cannavaro como el emperador de la muralla medieval italiana, anticipando e interceptando con criterio de salida, muy bien acompañado por Marco Materazzi, que jugó en las dos áreas (fue goleador del plantel junto a Luca Toni con dos tantos). Por las bandas, tuvo dos laterales de gran desdoblamiento que le otorgaron amplitud al equipo. Gianluca Zambrotta y Fabio Grosso tuvieron salida constante en posición de ataque. Sin embargo, no dejaron de lado sus labores genéticas, defender. Cuando los laterales se proyectaron, hubo un jugador siempre haciendo el relevo. La azurri tuvo equilibrio y control. Nunca los atacaron en superioridad numérica. Un punto importantísimo en cuanto a defenderse con prolijidad.

El trabajo del mediocampo fue estupendo. Los dos mediocampistas de recuperación, Genaro Gatuzzo en una labor mordedora pero con la pelota entregada al pie, y un inmenso Andrea Pirlo, quitando, distribuyendo e improvisando como pocos en este Mundial. En el aspecto táctico, retardaron o escalonaron en el mediocampo, cortando los circuitos creativos. Francia pagó esa factura de buen rendimiento. Mauro Camoranesi, en su labor de mixto, recorrió el mediocampo con un ida y vuelta clave para la transición del juego de defensa a ataque. Francesco Totti no hizo un gran partido en la final pero asumió su responsabilidad de generador a primer toque a lo largo del torneo, y cuando tuvo que presionar sin pelota en los pies, lo hizo. En la delantera, Luca Toni y Alberto Gilardino aparecieron cuando se les requirió. No es una simple estadística que once futbolistas en total hayan anotado en total para la Nazionale y que los goleadores, hayan sido dos, con dos goles, Toni y Materazzi. Este equipo tuvo versatilidad.

Italia usó un sistema de juego clásico pero efectivo. Un 1-4-4-2, que fue por instantes un 1-4-5-1 cuando Totti decidió replegarse en posición de mediocampo. Lippi tuvo en el banco jugadores con la misma capacidad que los titulares. Alessandro del Piero, el prodigioso, tuvo que esperar con la solemnidad de un faraón su oportunidad y cuando ingresó fue desequilibrante, especialmente en las semifinales ante Alemania, porque ante Francia, no apareció en su real valía, pero en los penales, acertó con la clase que lo caracteriza. A Del Piero sumamos a Iaquinta, de Rossi, Gilardino, entre otros. Lippi se dio el lujo de utilizar a 21 jugadores de su plantilla. Otro punto importante: Italia fue un plantel, no simplemente un equipo.

Los penales ¿una lotería? Para quien no los practicó. El penal requiere de tres puntos clave: técnica entrenada, estado emocional y decisión. Italia tuvo todo eso. No fallaron ninguno de sus ejecutantes y ganó la tanda. Los italianos estuvieron preparados para dejar atrás una historia magra en definiciones por penales. ¿Zidane? Jugó un partido a su estilo pero cometió un error garrafal al agredir infantilmente a Materazzi y se ganó una roja en un momento decisivo del partido. La jugada menos inteligente de su vida. Italia aprovechó de esa ventaja, ganó en lo psicológico, sumado al gran ejemplo táctico y capacidad física, se quedó con la Copa del Mundo con toda justicia. Un campeón indiscutible.

 
¿Considera justa la elección como mejor jugador del mundial a Zinedine Zidane?
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