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Cuando el fútbol es más que solo fútbol
Por Kike Giles
Director de
Deportes - www.peru.com
El fútbol, no solo es el deporte más popular del planeta, sino que también sirve como herramienta para buscar una mejor condición de vida para millones de niños y jóvenes en el mundo.
En cada partido de las útimas ediciones del Mundial, Eurocopa y Copa América, hemos podido obervar a niños que salen a la cancha de la mano de los jugadores. Pero muy poco se sabe de todo lo que eso significa, y no solo es una publicidad de la UNICEF. Se trata de toda una campaña que vale la pena comentar y que le asigna al fútbol un valor especial.
Y es que en un mundo donde se hablan miles de idiomas diferentes, con ámbitos y problemas muy diversos, el fútbol surge como una alternativa real para involucrar a la niñez y la juventud en un futuro positivo.
Y es que el fútbol es un deporte muy especial, es el lenguaje universal de millones de personas en todo el orbe. Los jóvenes juegan en las calles y esquinas de las ciudades, en los campamentos de refugiados, en los estacionamientos, en zonas de guerra, etc. En cualquier lugar donde se reúne un grupo de personas suele celebrarse un partido de fútbol.
Con este maravilloso deporte las diferencias religiosas y étnicas se olvidan, y es la pasión por el juego la que prima. Hace algunos años, poco después del penoso conflicto de los Balcanes (ex Yugoslavia), se crearon varias escuelas de fútbol, y esto permitió que niños de orígenes religiosos y étnicos diversos se integraran gracias al espíritu del equipo que adquieren los jugadores, lo cual les permitió eliminar las diferencias étnicas y políticas. Actualmente existen más de 110 escuelas de fútbol en Bosnia y Herzegovina, la ex República Yugoslava de Macedonia y Yugoslavia. A ellas asisten unos 22,000 niños entre 8 y 14 años de edad.
Lo mismo ocurrió hace algunos meses en la convulsionada Afghanistán, donde la UNICEF construyó espacios de recreación en los campamentos de refugiados. El fútbol resultó uno de los juegos favoritos de los niños y las niñas. Allí se dio algo sorprendente. En esa parte del mundo la mujer es considerada muy inferior al varón, y ni siquiera se le permite ingresar a los estadios o cualquier sitio público, y menos hacer las mismas cosas que los hombres, pero gracias al fútbol, niños y niñas se unían para jugar juntos en los campos de refugiados.
En Brasil, por ejemplo, donde el fútbol es la pasión nacional, más de 3 millones de niños trabajan y la mitad de ellos no van a la escuela. Diversos programas y proyectos apelan a la popularidad del fútbol para lograr que los niños y jóvenes abandonen las calles y se integren en las aulas.
En nuestro país, durante la última Copa América y bajo el lema "¡Con los niños sí se gana!", la UNICEF inició un programa cuyo objetivo es prestar apoyo a la realización de los derechos de la infancia: vivienda, alimentación y educación digna.
En nuestro país, de los 14 millones de peruanos que viven en condiciones de pobreza, la mayoría son niños, y alrededor de 400.000 menores de 2 años sufren de desnutrición crónica (talla baja para la edad) y cerca de 1 millón de anemia por deficiencia de hierro. Con una realidad así es muy desalentador pensar que pueda salir en el futuro un deportista con condiciones físicas envidiables para la práctica del fútbol u otra disciplina. Esa es una terrible realidad que tenemos la obligación de cambiar.
Es por ello la importancia para el país del cuidado de los niños en edad temprana. La única manera de alcanzar triunfos y victorias, tanto en el fútbol como en la vida, es teniendo conciencia de que la edad temprana de nuestros niños es el mejor y único momento para alcanzar las metas que todos queremos.
Ahora, cada vez que vean en algún partido un pequeñín acompañando a un jugador, tendrán pleno conociminiento de todo lo que ello significa y de cómo el fútbol puede ser usado para fines tan nobles como el bienestar de la humanidad.
Exprese su opinión enviando un e-mail a kike.giles@interlatincorp.com
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