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Simplemente Diego
Por Kike Giles
Director de
Deportes - www.peru.com
Para los fanáticos al fútbol, hay un día "sagrado" cada semana, aquel que esperamos llegue cuanto antes, nos referimos al domingo, día en el que habitualmente se programan la mayoría de los partidos de las diferentes ligas del mundo, día en el que los aficionados se alistan para acudir a los estadios o preparan el ambiente adecuado como para ver los partidos por TV en la comodidad de sus casas.
Pero el último domingo (18 de abril) fue un día diferente, porque una información proveniente de Argentina daba a conocer que el gran Diego Armando Maradona, el mejor futbolista de todos los tiempos, se encontraba muy delicado de salud, conmocionando así al mundo entero.
Al enterarme de la penosa noticia, por mi mente pasaron una infinidad de supuestos del por qué Maradona estaba en ese estado, y me costaba creer que el gran Diego se estaba muriendo, más aun si por la mañana lo vi alentando a su querido Boca Juniors en la Bombonera. Como casi todos, imaginé que su delicado estado de salud era producto de su maldita adicción a las drogas, pero luego de tener más información al respecto pude enterarme que el Diego tenía una terrible infección pulmonar bilateral, que también afectó su corazón y que además le produjo una descompesación cardíaca, razón por lo cual tuvo que ser internado en una clínica en Buenos Aires, en un estado crítico y conectado a un respirador oficial.
Maradona, ¿qué se puede decir que ya no se haya dicho (o escrito)?. Su vida privada (no tan privada), es algo que no se le puede desear a nadie, como persona no puede ser ejemplo de nadie, y él lo reconoció. Pero como futbolista, Diego Armando Maradona hizo del fútbol un arte y con sus botines magia.
En nuestro país hay mucha admiración por Diego Maradona, aquel jugador que vino a jugar por Boca y la selección argentina en los años 80. Quién no recuerda la impecable marca realizada por Luis Reyna en las eliminatorias al Mundial de México 86, o aquella vez que apodó a nuestro compatriota Nolberto Solano como el "maestrito" cuando ambos jugaban en Boca Juniors.
La mayoría de las personas de mi generación (menores de 30 años) consideran -sin lugar a dudas- a Diego Armando Maradona como el más grande futbolista de todos los tiempos, no tenemos punto de comparación, pues a Pelé muy pocos lo vimos jugar y a Di Steffano pero aún. En este parte no es mi intención generar una ridícula polémica, cada uno hizo lo suyo y mostró lo mejor de su juego en su época y punto.
El fanatismo por el "Diego" no se limita al fútbol, no sólo los hinchas lo adoran, sino que artistas de la talla de Charly García, Fito Páez, Andrés Calamaro, Los Piojos Rodrigo y Gilda han creado himnos sobre el "pibe de oro", canciones que hoy suenan más que nunca en recuerdo del Diego de la gente.
Las comparaciones son siempre odiosas, pero cuando de Diego se trata todo está permitido, y por ello me atrevo a decir que Maradona mostró en el gramado de juego el exquisito dominio de balón del francés Zinedine Zidane, la gambeta endiablada del brasileño Ronaldinho Gaúcho, la velocidad y eficacia del francés Thierry Henry y la personalidad del paraguayo José Luis Chilavert. Pero Diego, además, tuvo algo diferente, sobrenatural, la "mano de Dios", con la que marcó un gol en México 86.
Mucha gente dice que admira a Diego como jugador pero no como persona, pero yo, además de haber dsfrutado con su arte, lo aprecio como persona. Porque dice las verdades que muchos no se atreven a decir, aunque seguramente muchas veces se haya equivocado. Porque nunca se olvidó de sus orígenes, de su familia o de su país, o porque muchas veces -incoherentemente- personifica la rebeldía, como el "Che" Guevera que tiene tatuado en uno de sus brazos. Porque los incoherentes son aquellos que con estudios y formación le piden a una persona que no terminó la primaria que hable bien y sea ejemplo. Y condenan a alguien que por mil motivos cayó en un flagelo social que está a la vuelta de la esquina.
Considero que a Maradona hay que respetarlo como jugador de fútbol y ser recordarlo como un "grande", y la enseñanza que puede dejar a los niños y jóvenes es que en la vida es posible triunfar a pesar del medio del que provengas, pero también nos instruye que cuando uno logra sus metas hay que ser muy fuerte para no caer en tentaciones propias del ambiente.
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