|
Idiosincrasia
Por Kike Giles
Director de
Deportes - www.peru.com
Cada vez que hay una desilusión futbolística se estila mencionar como una de las excusas de la derrota y/o eliminación de un torneo a la muy venida a menos idiosincrasia del balompié peruano.
¿Qué es eso? Según la Real Academia Española, idiosincrasia significa los rasgos, temperamento, carácter, etc., distintivos y propios de un individuo o de una colectividad.
En el Perú, los jugadores tienen una mala fama muy bien ganada, que dista mucho del comportamiento que debería tener un profesional. Muchos de ellos llegan al fútbol rentado sin siquiera tener una preparación psicológica para afrontar una etapa donde las tentaciones serán constantes y la fuerza de voluntad debe ser muy poderosa. Viven en una realidad soñada y lo desaprovechan de una manera casi inverosímil.
El futbolista peruano está catalogado como un deportista con poco apego al trabajo, indisciplinado y sumamente conformista, que se contenta (y levanta su ego) con verse un par de veces en las portadas de los periódicos, comprarse un carro y salir con la 'vedette' del momento. No aspira a más, salvo raras excepciones.
Y es que es muy común para los peruanos rendirse ante las adversidades, sin siquiera intentar superar los problemas. Es por ello que frases como "esa es nuestra idiosincrasia", "el destino lo quiso", "así somos", "estamos en el Perú", "nadie es profeta en su tierra", etc., sirven como perfecta excusa para disimular los fracasos.
Pero dentro de esta idiosincrasia del fútbol nacional tiene mucho que ver la prensa y los hinchas. La primera por exaltar o relegar a un deportista dejándose llevar por los resultados, y los segundos por crear ídolos de barro dejándose influir fácilmente por lo que leen, escuchan y/o ven. Pero lo peor es que ¡los jugadores se la creen!, se sienten estrellas, pierden la humildad y creen que ya llegaron al tope de su carrera.
Como se puede observar, la idiosincrasia del futbolista peruano en la actualidad es un sinónimo de la falta de valores del deportista, en vez que sea un reflejo del estilo de juego, héroes y recuerdos.
Pero también los dirigentes, aquellas personas que deberían ser ejemplo y capaces de liderar un verdadero cambio en este deporte, se dejan arrastrar por los males de la sociedad. Todo lo que se conoce de nuestra alicaída clase política puede ser aplicado a los dirigentes que dirigen el balompié peruano. Baja popularidad del Presidente (Toledo = Burga), denuncias de corrupción (vladivídeos = valdezvídeos), incompetencia (congresistas = dirigente), etc.
¿Cómo cambiar esto? Dar una respuesta concreta a un problema tan complejo que involucra a toda una sociedad es más que difícil. Lo que sí podría dar -y todos deberían hacerlo- es brindar sugerencias que puedan ser aplicables.
De ahí la necesidad de inculcar valores desde la infancia, que un niño sepa distinguir desde muy pequeño lo que es bueno y lo que es malo. Esto se aprende en casa y se complementa en la escuela. De esa manera el niño/joven que comienza a desarrollar una carrera futbolística sabrá distinguir -cuando llegue el momento- lo que es bueno para él y lo que podría perjudicarlo.
Y para desarrollar esto de una mejor manera es indispensable que en las divisiones menores de los clubes se complementen los trabajos netamente futbolísticos con un desarrollo integral del jugador, brindándole educación, alimentación y -en algunos casos- afecto de familia.
Un cambio de actitud en la mentalidad de los deportistas, dirigentes, periodistas y aficionados podría permitirles aspirar a crecer como personas. Es cuestión que cada uno se lo proponga, pues es posible hacerlo, como lo han hecho los cerca de dos millones de inmigrantes peruanos que viven en países desarrollados y que se han adaptado (valores, cultura, reglas) a dichos países y contribuyen fuertemente en su economía.
Ello demuestra que los peruanos sí podemos cambiar para bien, sin perder nuestra identidad.
Exprese su opinión enviando un e-mail a kike.giles@interlatincorp.com
|