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Perú, ¿país de los "pechos fríos"?
Por Kike Giles
Director de
Deportes - www.peru.com
La falta de actitud que muestran la mayoría de los equipos peruanos cuando tienen que enfrentar a clubes de otros países, o la misma selección nacional -en cualquiera de sus categorías- cuando afronta compromisos oficiales, es bastante notorio, lo que les catalogaría como "pechos fríos".
Pero, ¿Qué es pecho frío?. En La Real Academia de la Lengua Española no existe ese término, pero en el diccionario popular significa pusilánime, es decir, falto de ánimo y valor para tolerar las desgracias o para intentar cosas grandes.
Entonces, bajo ese concepto, ¿somos "Pecho Frío"?. Aunque duela decirlo, la mayoría de los peruanos lo son.
¿Cuántas veces un equipo peruano ha ingresado a un gramado de juego derrotado antes de jugar?. ¿Cuántas veces un equipo peruano no ha podido remontar un marcador adverso?. ¿Cuántas veces un jugador peruano se ha tomado la foto con la estrella rival antes de un partido?. ¿Cuántas veces un jugador peruano le ha pedido la camiseta a un rival luego de una goleada en contra?. La respuesta es obvia, muchas veces.
Hace algunos días, en el partido que jugó Cristal con Boca Juniors en Buenos Aires por la Copa Libertadores, Raúl Cassini pateó en dos ocasiones a Jorge Soto, mientras el capitán celeste estaba tirado en el suelo. La mayoría de los comentaristas comentaron la acción, pero no por la actitud antideportiva del jugador xeneise, sino por la inacción del "Camello". ¿Qué querían? ¿Que reaccione y agreda a Cassini? ¿Que se gane la tajeta roja?. Hay un viejo dicho, "lo cortés no quita lo valiente", y eso es lo que hizo Jorge.
En el entorno futbolístico peruano es común etiquetar a algunos jugadores como "pechos fríos", por mantener una actitud pasiva ante cualquier circuntancia que pueda darse durante un partido. Tal es el caso de Jorge Soto, Henry Quinteros y Carlos Zegarra, todos jugadores seleccionables, y que la pasividad que algunas veces muestran en la cancha no es compatible con la importancia de cada uno de ellos en su equipo, Sporting Cristal, donde en varias oportunidades se han puesto el equipo en los hombros para sacar adelante partidos durísimos.
En el Perú se confunde mucho pasividad, pusilanimidad y displicencia, como si estas tres palabras fueran lo mismo, y no lo son.
Pasividad es dejar obrar a los demás, sin hacer por sí cosa alguna, mientras que la displicencia es el desaliento en la ejecución de una acción y a lo único que lleva es al fracaso.
Considero que todo esto es un problema de falta confianza. Cuando uno confía en sus capacidades, siempre estará dispuesto a enfrentar nuevos retos, sin sentirse amilanado y con ganas de mejorar, aprender y perfeccionarse continuamente.
Aprender de los errores y analizar por qué ocurren, provoca que las personas puedan superarse y aprender de ellos. Las desilusiones en cualquier aspecto de la vida (incluído el deporte) pueden ser positivas, pues exigen dar mucho más que lo que ya se dio. Siempre es importante tener una actitud ganadora, sin voltear atrás y mirando siempre al frente, lo que nos permitirá superar las adversidades y adquirir mayor confianza y seguridad en uno mismo.
La seguridad personal siempre será la clave del éxito; al experimentarla, cualquier persona le imprime una nueva inyección de ánimos a sus actividades cotidianas. Cuando se valora lo que se ha alcanzado con el tiempo, y lo que se puede alcanzar, aumenta la autoestima.
"Pechos fríos" hay por montón, depende de nosotros, los peruanos, confiar en nuestras capacidades, tener siempre una actitud positiva, y con trabajo, disciplina y empeño, estoy seguro, cosecharemos los resultados en un futuro no muy lejano, y la pusilanimidad quedará en el olvido.
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