Racismo
Por Kike Giles
Director de Deportes - www.peru.com

Es difícil de creer que en un país como el nuestro, con una gran diversidad cultural y racial, y donde si alguien no tiene de inga tiene de mandinga, se produzcan actos de discriminación racial, pero sí ocurre.

Lo acontecido el pasado viernes por la noche en el partido entre Boys y Cienciano, donde el juez de línea Moisés Ibáñez habría dicho al colombiano Manuel Arboleda "No le voy a cobrar nada porque yo soy racista" me parece indignante y ha sacado este tema del racismo al tapete.

Personalmente me interesé en ello luego del último partido entre Perú y Ecuador por las Eliminatorias, donde en el último minuto de juego Andrés Mendoza se perdía lo que podría haber sido el gol del triunfo peruano. Luego del encuentro, una enorme cantidad de críticas hacia el "Cóndor", con insultos de todo calibre, muchos de ellos racistas, bajaron desde las graderías del Nacional, inundaron las calles, e inclusive llegaron a los correos electrónicos de muchos de nosotros.

Y hubo uno de ellos que me llamó la atención. Fue un mensaje titulado "Pasar a todos los peruanos de corazón", y donde se podía observar una foto de Mendoza con una amplia sonrisa dibujada en el rostro y con un título en la parte superior donde se insultaba al jugador de una manera cruel y discriminatoria, donde "negro" era el calificativo más suave.

Si bien es cierto cuesta creer la manera como Andrés se perdió ese gol, no me pareció para nada gracioso ese "broma", al contrario, me pareció indignante y reprochable desde todo punto de vista.

Pero los ejemplos de racismo no se remontan a estos dos hechos ocurridos en el último mes, sino que vienen desde tiempos remotos, donde los mismos peruanos califican a sus paisanos como "negros", "serranos", "cholos", "charapas", y lo que se venga en mente, no solo para clasificar la procedencia y/o color de piel, sino para insultarlos y/o discriminarlos.

Es muy común escuchar en los estadios cánticos de algunos sectores del público imitando los chillidos de los gorilas cuando algún futbolista de tez oscura controla el balón (pregúntenles a Andrés 'Balán' González, Luis Guadalupe o Jefferson Farfán), generando la incompresible carcajada de la mayoría de los espectadores y la amargura y tristeza del profesional de fútbol afectado.

Inclusive en la misma cancha, donde los roces entre jugadores son parte del fútbol, las agresiones de índole racista son pan de cada día, y es algo que se debe desterrar de una vez por todas.

Esto no solo se limita a nuestra fronteras, la semana pasada un futbolista del Quilmes argentino, Leandro Desábato, fue encarcelado en Brasil por usar términos racistas para insultar a un oponente en el partido ante Sao Paulo. El gaucho fue liberado dos días después luego que su Club pagara la fianza.

En Europa, donde la lucha es frontal contra toda conducta discriminatoria dentro de los estadios de fútbol, varios entendidos han llegado a la conclusión que este odio racial se debe -principalmente- a la influencia de grupos neonazis y neofascistas en los estadios del viejo continente.

El racismo que se manifiesta en los partidos de fútbol depende, las mayoría de las veces, de tradiciones y rivalidades propias de las culturas de los hinchas (Ej: Alianza-U). En este caso, el "insulto eficaz" resulta útil: los aficionados tenderán a emplear la injuria más efectiva, en un afán de causar el mayor daño posible a su rival.

El deporte, en especial el fútbol en el Perú, desempeña un papel muy importante en nuestra sociedad. Promueve la integración social, la promoción de la diversidad, la educación y la contribución a la salud pública. Asímismo porporciona valores como el respeto mutuo, la deportividad, la tolerancia y la no discriminación de las personas.

Teniendo en cuenta la seriedad del problema, los entes que manejan el fútbol en el país deben tomar cartas en el asunto para combatir activamente todo comportamiento discriminatorio o que resulte ofensivo hacia las comunidades étnicas o sus integrantes, considerando que el racismo y la discriminación racial son fenómenos que constituyen una amenaza grave para el deporte y para sus valores éticos.

Y para ello no tienen nada que inventar, sino que ya existen buenos ejemplos a seguir e implementar en el Perú, como es la experiencia española, donde existe un "Protocolo de actuaciones contra el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el fútbol" propiciado por el mismo gobierno español, y el cual es cumplido a rajatabla por todos (aficionados, deportistas, técnicos, medios de comunicación, dirigentes, etc.) en el balompié ibérico. Además, el 2001 la FIFA emitió una resolución contra el racismo, reglamentando y estableciendo fuertes sanciones a los que incurran en él.

El racismo tiene que desaparecer del fútbol, y de la sociedad.

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