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En búsqueda de nuestra Identidad
Por Cesar Chavez-Riva
Después de hacer algunas reflexiones y análisis sobre la gama de estereotipos que encontramos en el fútbol peruano, llegué a una conclusión: Los responsables de los destinos del fútbol peruano tienen la obligación de definir y ejecutar un trabajo que nos lleve a encontrar una identidad futbolística propia. ¿Por qué? Simplemente porque todavía los complejos predominan más que el orgullo mismo.
En el Perú contamos con un ramillete de razas muy variado, contamos con gente de origen andino, selvático, africano, asiático y europeo. A ellos les sumamos los que por cruce se les conoce como mestizos y mulatos. Pero además de todas ellas tenemos una que se creó en el Perú: la popular "siete razas".
¿Qué les quiero decir con todo esto? Que como resultado de esa mezcla de sangre que corre por nuestras venas somos de todo un poco y un poco de nada también. Esta ambigüedad nos permite, según nuestros rasgos, a acomodarnos según nuestra conveniencia y a no tenerle que ser fiel a una sola raza, por ejemplo: el caso típico del hijo de padres de diferentes regiones, depende dónde se encuentre para actuar de tal forma. Esta es la razón por la cual argumento que en vez desdoblarnos según dónde estemos o qué busquemos deberíamos trabajar como un auténtico "siete razas".
Hace un buen tiempo expuse que al hacer un repaso sobre las características de los cuatro equipos denominados grandes en el Perú el resultado fue que cada uno de ellos cuenta con características propias y definidas a través de su historia. Por ejemplo: Universitario de Deportes es conocido por su garra, Alianza Lima por su juego alegre y quimboso, Sporting Cristal que no se define aún (puede adoptar cualquier tipo de juego) y Sport Boys que es una mezcla entre la 'U' y Alianza. Esto viene por tradición, además los hinchas exigen que así sea, ya que por esos detalles se hicieron fanáticos. ¿Por qué buscar una fórmula para encontrar nuestra verdadera identidad? Por un par de razones de peso: 1. Porque con la que decimos que tenemos no ganamos nada. 2. Porque de esa manera todos nos aceptaríamos por igual y sin condiciones, provocando de esa manera un respeto real que nos haga sentir seguros y preparados para combatir.
Creo no equivocarme al decir que los resultados adversos que nuestro fútbol obtuvo en los últimos veinte años fueron por la falta de unificación de ideas y por el estúpido complejo de superioridad y/o inferioridad en los jugadores.
Es, por todo lo expuesto, que la idea de crear una Dirección Técnica Nacional (DTN) como lo propone siempre nuestro compañero Luis Puiggrós, y como parece que está pensando hacer la FPF, es una alternativa real y exquisita. Sería la solución ideal para desatar este cambalache de ideas y estilos, que no son malos, pero que para que sean fuertes necesitan unificarse. La tarea de la (DNT) sería entonces, la de crear una estructura hecha en función a las necesidades de nuestro fútbol y dirigir desde un nivel superior los trabajos de los clubes de primera y seleccionados patrios sin distinción.
El jefe de este programa tendría que ser el encargado de elegir y convocar a los seleccionadores de cada categoría, los cuales deberían tener el mismo perfil del Director, de esa manera estaríamos garantizando un estilo de juego uniforme entre las diversas categorías menores y la profesional.
Para terminar, imaginemos un torneo local o un seleccionado peruano con más ambición, coraje y siendo aplicado en la cancha; pero a la vez sin perder jamás esa cuota de habilidad y talento para la improvisación, que siempre nos distinguió sobre el resto del continente.
Señores, estamos a tiempo, pero esto no resultaría en caso que las siete razas no se junten, y si es que los jugadores, técnicos, dirigentes, periodistas e hinchas no aceptasen que este es un proyecto a largo plazo. Podríamos intentarlo. ¿No?
Hasta la próxima semana...
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