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Roberto Martínez un nuevo DT en potencia
Por Cesar Chavez-Riva
Ante las pocas normas y reglamentaciones en el fútbol peruano es muy común ver a ex jugadores dirigir equipos en la primera división sin previo estudio ni titulación. Esto en el Perú prácticamente se ha aceptado como parte nuestras costumbres, en unos casos con buenos resultados y en otros con pésimas experiencias, pero en esta oportunidad lo que me obliga a hacer este comentario es la excelente campaña que viene realizando Roberto Martínez como entrenador.
Martínez luego de retirarse del fútbol activo incursionó en el periodismo deportivo como comentarista de televisión, su paso por los gramados y los años vividos en ellos le daban autoridad para emitir comentarios, pero de la noche a la mañana apareció un buen día con la noticia que dejaba la Tv y la radio para hacerse cargo de un equipo de segunda división, el Villa del Mar.
Su paso por ese cuadro fue más que interesante, lo mantuvo en los primeros lugares por muchas fechas convirtiéndose en el equipo sensación de ese torneo. Pero en pleno campeonato el ex capitán de Universitario tomó una decisión que dejó sorprendido a más de uno, se alejó de Villa y aceptó una invitación para dirigir a Estudiantes de Medicina de la ciudad de Ica. Todo fue muy rápido, Villa del Mar y luego Estudiantes, pasaba del colegio a la universidad sin graduación.
Me imagino que la seducción de ser entrenador de fútbol llegaba a su clímax, poder llegar a un equipo de primera sin habérselo trazado de manera tan violenta era demasiado tentación para dejar pasar la oportunidad. El reto de sacar adelante un equipo que estaba por los últimos lugares de la tabla en el Apertura y buscar que salvarlo de la baja en el Clausura fue más que una buena razón para decidirse.
Tomando en cuenta que el año anterior Franco Navarro tuvo una tarea parecida la idea de reflotar al cuadro sureño no era ningún imposible, todo lo contrario, sabía que llegaba a un cuadro que ya sabía resolver asuntos parecidos.
Para ser más puntuales diremos que estamos ante un nuevo entrenador en potencia, su equipo en las cinco fechas jugadas en el Clausura a alcanzado la suma de nueve puntos producto de dos triunfos (uno de visita al Aurich), tres empates (con Universitario en Lima y con Cristal con nueve hombres como local) y cero derrotas. Marcó seis goles y solo recibió tres. Las estadísticas no mienten y los rivales que enfrentó tampoco fueron cualquier cosa.
Lo único malo de esto es que este tipo de entrenadores empíricos son los que me preocupan, rompen las reglas y confunden al resto provocando el cuestionamiento de siempre, ¿es necesario estudiar fútbol?... Y a pesar del éxito de ellos debemos decir que SI. El don de ver bien el fútbol, de tener los conocimientos básicos y el de saber escoger y mover bien sus piezas te califican como capaz; pero si así de bueno es sin estudiar ¿cómo creen que sería haciéndolo? ¡Por supuesto que mucho mejor!
Le deseo lo mejor a Roberto en su nueva faceta, está acompañado del Pato Cabanillas que es otro iluminado, pero le aconsejo tomarse un curso de los tantos que tenemos para escoger. Quién sabe si a tus conocimientos le agregas un poquito de aula y pasas a ser uno de los entrenadores que el Perú necesita para cambiar de una vez por todas la situación por la que nos encontramos.
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