El Conquistador
Por Cesar Chavez-Riva

Este espacio se lo quiero dedicar a un jóven delantero peruano que hace tres años partió a tierras europeas con la ilusión de ser un gran ganador. El paradero final dela ruta que emprendió era la siempre competitiva liga alemana, más conocida como la Bundesliga.

Confiado en triunfar en tierras lejanas tomó el reto y marchó a sabiendas que encontraría un país y unas costumbres totalmente diferentes a las que él estaba acostumbrado. Quizás eso podía haber sido uno de sus principales obstáculos, pero la historia dice que no fue así. Superó su edad (21 años cuando partió), el idioma, el clima, la soledad (se casó) y los sistemas de juego, ¿qué más se podía pedir?

En otras palabras digamos que se adaptó tan rápido como que si ya hubiera estado antes ahí. Llegó a un equipo perteneciente a una pequeña ciudad, el Werder Bremen. Pasó dos temporadas en dicho equipo y su producción goleadora lo hizo crecer tan rápido que se dice que hasta el Real Madrid tuvo interés por él.

Luego de esos dos años maravillosos el Werder Bremen no pudo retenerlo a pesar que todavía tenía contrato con ellos, una cláusula le permitía abandonar dicha escuadra en caso que pagara cierta cantidad de dinero. Y así fue, llegó el Bayern Munich que venía de conquistar la Intercontinental lo sedujo y le ofrece el contrato soñado. Sin pensarlo dos veces, y ante el pesar de todo Bremen el joven peruano muda su residencia para Munich.

Hubo temores en algún sector sobre cómo asimilaría el cambio de las exigencias de un equipo de media tabla a otro que tiene la obligación constante de ganar todo. Unos decían que estaba listo para jugar en cualquier equipo del mundo y otros que no debió cortar su proceso de crecimiento en el Werder Bremen, que en el Bayern no le serían pacientes en caso que se demorara en adaptarse.

Pero su ambición, tenacidad, profesionalismo, educación y un buen manager fueron los factores para que superara el cambio. Nada le regalaron hasta ahora, se ganó los elogios y aplausos por propio mérito, incluso casi termina como artillero general en la Bundesliga. De esa manera ratificó los dotes de goleador que mostró en sus dos primeras temporadas, superó el cambio de camiseta en un equipo donde la competencia entre los compañeros por un puesto es sumamente disputada y donde el técnico no se casa con nadie.

En este segundo año, el delantero al que nos referimos, ya marcó tres tantos en el torneo alemán y gestor de excelentes combinaciones para otros tantos marcados por sus compañeros en los tres encuentros que han disputado. A pesar de todo esto sabe que no puede considerarse titular, tiene compañeros tan buenos como él y no puede dormirse en sus laureles, todo lo contrario, sabe que mientras más haga más le van a exigir.

Me imagino que sabrán por demás a quién me refiero, su nombre es Claudio Pizarro, un ganador que lleva un apellido de Conquistador, el cual le está cayendo a la perfección, considerando que ya se puede decir que CONQUISTÓ Alemania.

Desde esta columna le enviamos un afectuoso saludo, la mejor de las suertes y los deseos que siga jugando como lo está haciendo. También le decimos que en su patria es un ejemplo a seguir por muchos peruanitos que sueñan con la ilusión de ser alguna vez como él.

Hasta la próxima semana

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