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Etapa de afinamiento
Por Cesar Chavez-Riva
Así como empezó la temporada 2003 con las pretemporadas de los equipos, también empezaron (para beneplácito de los que nos gusta el fútbol) los partidos internacionales amistosos en nuestro medio. El primer turno correspondió al equipo de La Victoria, Alianza Lima, cuadro que enfrentó nada menos que al último campeón argentino, Independiente de Avellaneda, y al cual venció por un contundente score de 4-0 en Matute. Y en segunda opción su compadre, Universitario de Deportes, invitó a jugar un amistoso al Unión Española de Chile en el Monumental y después de "voltear" un score adverso logró imponerse por dos goles a uno.
Cabe señalar que estos no son los primeros encuentros que clubes peruanos realizan durante el año, Alianza Lima ya había realizado una mini gira a los Estados Unidos donde no les fue muy bien (perdieron los tres partidos que jugaron en Miami) y el Sporting Cristal también había hecho lo mismo en tierras brasileñas, empatando en dos oportunidades y cayendo en otra.
Si nos rigiéramos simplemente a los números como estadística y quisiéramos tomarles como parámetro se tendría que decir que vamos bien, sobre todo si se toma en cuenta el triunfo ante el campeón argentino y los dos empates en la siempre difícil patria de la samba, pero esto no es así. El saber ganar es muy bueno, el saber perder también (ojo que esto no significa acostumbrarse a perder), pero también debemos saber en qué momento es el que tenemos que gozar de las victorias o digerir las derrotas.
La fase de partidos previos a una competición tiene dos fines, el primero darle fútbol a los jugadores luego de haber pasado por una exigencia física extrema, y el segundo ir encontrando el equipo ideal para la próxima competición real. En esta fase se debe entender que los resultados no interesan. No voy a negar que siempre los triunfos alimentan, pero en muchos casos pueden esconder falencias que se pasan por alto simplemente por un buen resultado mas que por un buen rendimiento.
Es aquí donde el periodismo y la propia hinchada deben comportarse de una manera paciente, sutil, observadora, pero distante de las críticas, llámese a favor o en contra de algún jugador o del propio equipo. Es bueno señalar en esta etapa existen muchos jugadores que les cuesta un poco más de tiempo volver a tener la fineza del tacto o precisión con el balón que a otros, y eso no significa que sean malos o que bajaron de nivel, por cuestiones de anatomía es que ocurre este fenómeno.
En el deporte tiene mucho que ver la concepción de los músculos, un deportista con músculos delgados y largos generalmente tiene mejor respuesta a los trabajos que otro con músculos cortos y gruesos. A mayor proporción de masa muscular es mayor también la producción de ácido láctico, por consecuencia mayor dolor y tiempo para eliminarlo. Los del primer grupo se recuperan más rápido después de una exigencia física justamente por la menor cantidad de ese elemento que a todos los deportistas en más de una ocasión nos ha hecho sufrir en más de una oportunidad los famosos "calambres".
Esta es la fase de afinamiento, el auto está preparado, ahora se le pondrá a punto. Con la salvedad, por supuesto, que estamos tratando con seres humanos y no con máquinas. Qué bueno debe ser para los aliancistas, cremas y celestes después de haber obtenido estos resultados volver a las prácticas y saber que sí se puede jugar cada vez mejor si es que trabajan como verdaderos profesionales.
Esperamos que sigan los partidos amistosos internacionales en nuestra capital y que los "nuestros" sigan mejorando para salir de los últimos lugares de la clasificación general de la Copa Libertadores de América.
A seguir trabajando, gente!!!
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