¿Cómo mejorar? Sencillo...
Por Cesar Chavez-Riva

Antes de empezar la Copa Libertadores comenté que los equipos peruanos que participarían en ella venían realizando un buen trabajo, se notaba planificación y seriedad en el desarrollo del mismo, se preocuparon con antelación en reforzar su plantel, fijarse lugares apropiados para entrenar y en programar partidos amistosos previos para llegar en óptimo estado a la justa continental. Después de observar los dos primeros resultados obtenidos en Lima (un empate y una derrota) mi opinión no ha cambiado, pero lo que sí debo hacer notar es que a pesar de trabajar bien no es suficiente para ganar, lamentablemente lo que nos falta en el Perú son jugadores que estén realmente preparados en el orden técnico y táctico.

El fútbol es como la lectura, si no conocemos el abecedario o lo aprendemos a medias no pretendamos saber leer y menos escribir. El principal problema en el fútbol peruano es la falta de base, en otras palabras un óptimo aprendizaje desde la niñez de los fundamentos básicos del fútbol. Los procesos para la enseñanza del fútbol sencillamente no se cumplen, saltamos etapas fundamentales como es la de la Iniciación llevándolos inmediatamente a la de Competencia.

Iniciación, Fundamentación, Inclusión de la Táctica y Competencia y la Competencia, propiamente dicha, son las Etapas que deben respetarse. Cada una va de acuerdo a la edad del atleta. El día que empecemos a respetar lo que establece el curso de fútbol para su enseñanza (como lo hacen todos los países exitosos) tendremos a partir de unos ocho años (dos ciclos olímpicos) una generación nueva y bien guiada. Recién, a partir de ese momento, tendremos derecho a ambicionar o exigir resultados importantes en el contexto internacional.

Supongamos que dos niños de 11 años con el mismo talento, gusto y temperamento para jugar al fútbol, incluso del mismo barrio, son separados y preparados de distinta manera para explotarlos y desarrollarlos en su formación futbolística. A uno lo llevan a Alemania (es solo un ejemplo) para entrenarlo bajo la metodología de ese país, mientras que al otro lo trabajan en el Perú. Al cabo de un tiempo vuelven a juntar a los ahora jóvenes para comparar la evolución de cada uno. ¿Cuál sería el resultado?

La respuesta la tienen ustedes, mis queridos lectores. ¿Acaso es tan difícil darse cuenta que venimos trabajando mal desde hace un montón de años? ¿Qué hacemos para cambiar? Les doy este sencillo ejercicio lógico para que nos saquemos las vendas de los ojos y de una vez por todas comencemos a pensar diferente.

Sería estúpido pretender mandar a cincuenta niños talentosos al exterior en busca de una evolución y un desarrollo adecuado, pero para empezar a mejorar podríamos buscar convenios internacionales, a nivel Federativo (FPF) o estatal (IPD), que nos permitan tener entrenadores extranjeros de alta capacidad para corregirnos. Estos que tengan la tarea de enseñarnos a sembrar, regar y cosechar nuestras semillas (que no son malas) para que nos den frutos jugosos y de alta calidad y no los pequeños y resecos que tenemos en la actualidad.

  Exprese su opinión enviando un e-mail a cesar.chavez@interlatincorp.com

 

 

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