¿Se impone o se propone?
Por Cesar Chavez-Riva

A medida que el tiempo pasa las maneras y costumbres van cambiando. La educación, por ejemplo, ya no se base en la imposición ni la fuerza, todo lo contrario, ahora el razonamiento lógico es la base de la enseñanza. El dicho "la letra con sangre entra" pasó a la historia. Lo destacable es que esta evolución permite aprender y entender el porqué de las cosas para luego utilizar en su máxima expresión los conocimientos adquiridos.

Aplicando esta premisa debemos reconocer que la razón vence a la imposición, que la palabra es mejor que el castigo y que nunca se deja de aprender. Por supuesto que habrán siempre por ahí los "vivos" que buscaran sorprender a los demás, pero esos serán siempre descubiertos quedando al margen de todo acto.

Esta introducción tiene como objetivo demostrar que para obtener resultados positivos no es imprescindible la utilización de amenazas ni condiciones, solo se necesita el poder de la palabra fortalecida por la razón para crear un compromiso por convicción.

Es por eso que me llama mucho la atención que la Comisión de Fútbol Alemania 2006 haya introducido dentro de sus normas de conducta la obligatoriedad de firmar un documento en el cual los jugadores seleccionados deben aceptar una serie de requisitos disciplinarios. Es probable que el argumento de los dirigentes se base en los "ampays" a algunos malos futbolistas que la prensa divulgó a la opinión pública a través de los diferentes medios de comunicación. Pero, ¿acaso la mala conducta de unos cuantos se debe tomar como referente teniendo en cuenta que también hay de los que siempre se portan bien?

La primera voz de protesta la lanzó Andrés Mendoza apenas arribó a Lima desde Bélgica. El jugador del Brujas manifestó que él no está de acuerdo con firmar ningún documento que condicione su participación en la selección, es más dijo también que los futbolistas que se encuentran en Europa habían conversado sobre el tema y que lo rechazaban por no considerarlo oportuno, pero dejó en claro que estaba dispuesto a jugar por Perú siempre y cuando su club no se oponga.

Es cierto que Mendoza no es el mejor portavoz de esta decisión, ya que ha estado envuelto en algunos problemas disciplinarios anteriormente, pero basta que un solo jugador se manifieste para que el resto no demore en reaccionar. La razón de la negativa no es el rechazo a lo que suscribe el documento, sino a la falta de confianza y credibilidad sobre los seleccionados que los "obliga" a tener un papel firmado para "controlar la disciplina" en un plantel compuesto por gente adulta. ¡Increíble!

¿Cuántos y qué puntos toca ese documento? Solo lo saben los de la Comisión y los que firmaron. La mayoría son puntos intimidatorios los cuales tienen como finalidad imponer la disciplina a través del miedo y no por la razón y el respeto. ¿Así debe ser?

¿Qué pasaría si los jugadores se unen y determinan una serie de requisitos para aceptar una convocatoria? ¿No se puede? Después de este mal antecedente no me sorprendería que alguna vez ocurra.

La disciplina no es más que la sumisión a un reglamento, por lo tanto el que acepte las demandas de éste por propia voluntad no tiene que saber siquiera las consecuencias de una posible falta, ya que desde el momento que las acepta se debe confiar y creer en el compromiso de respetarlo a través de un buen comportamiento.

Hasta la próxima semana...

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