|
¿Sanción o castigo?
Por Cesar Chavez-Riva
La desconvocatoria la cual fue sujeto Flavio Maestri del seleccionado nacional llama a la reflexión. No vamos a discutir ni a juzgar a los que la impusieron, pero sí debemos ser justos y consecuentes con los hechos, sanciones, convocatorias y elementos por la cual se miden los elementos de juicio.
En primer lugar debemos recordar los hechos por los que algunos jugadores fueron o no sancionados por la Comisión Alemania 2006, de esa manera podríamos llegar a entender el procedimiento o criterio que utilizan para aplicar las mismas.
El primer sancionado y desconvocado por la Comisión fue nada menos que Marko Ciurlizza (convocado nuevamente). El jugador aliancista luego de tener un percance de tránsito fue separado del seleccionado por encontrarse fuera de su hogar a horas no recomendadas para un deportista, pasarse la luz roja, y arrojar 0.05 más de alcohol en la sangre (equivalente a dos copas de vino).
La suerte del jugador fue tomada como medida ejemplarizadora por todos. Aún así hubiera gente en desacuerdo se llegó a la conclusión que luego de este acontecimiento era impensable que a algún otro futbolista se le ocurriera seguir el mismo camino, por lo tanto la mayoría aceptó la medida.
Pero como a la gente no le gusta aprender de errores ajenos sino de los propios, otro jugador aliancista jugó con su suerte, Jefferson Farfán al poco tiempo fue descubierto por unos reporteros de televisión en pleno desplazamiento de un salsódromo a otro en horas tampoco recomendables para deportistas, más aún a dos días de jugar un partido oficial de carácter amistoso por su club. Se esperaba también una sanción para él, pero no pasó nada, a la semana siguiente fue convocado por Autuori para enfrentar a Chile.
No hace mucho, un par de semanas atrás más o menos Erick Delgado, portero del Sporting Cristal y de la selección, también fue encontrado bebiendo licor en un local público y tampoco pasó nada. El arquero rimense acaba de ser convocado por el seleccionador nacional para el encuentro Perú - Ecuador que se realizará en Estados Unidos.
Y por último tenemos el caso Maestri. Flavio esta semana fue protagonista de un caso "especial", hizo justicia y defendió su honor a través de un acto violento (un puñete) en contra de un hombre que lo agredió verbalmente faltándole el respeto a él y a su familia. Del hecho se enteró el entrenador de la selección peruana y lo desconvoca como medida preventiva.
De estos cuatro "casos", tenemos que hacer algunas diferenciaciones, en un par (Ciurlizza y Maestri) los jugadores en el momento del "hecho sancionable" se encontraban citados para entrenar por el seleccionado. Mientras que en los casos Delgado y Farfán la selección no se encontraba "activa" en esos momentos.
Deducción lógica: SOLO SANCIONAN A JUGADORES QUE COMETEN ACTOS DE INDICSIPLINA MIENTRAS SE ENCUENTREN CONVOCADOS, NO INTERSANDOLES LO QUE HAGAN EL RESTO O LOS MISMOS QUE ALGUNA VEZ LO FUERON MIENTRAS ESTEN EN SUS CLUBES.
En otras palabras esto significa que un jugador "seleccionable", o sea TODOS, puede hacer lo que le da la reverenda gana hasta que salga la lista oficial de convocados a la selección peruana de fútbol, ya que como vemos líneas arriba el criterio de la Comisión y del técnico para sancionar pareciera que fuera así. Esto nos hace pensar que la palabra "sanción" es sinónimo de "castigo" y no una medida de corrección como debería ser.
Por lo tanto nos parece curioso que no sean consecuentes con la forma de "castigar" a todos por igual, ya que la conducta de un jugador no solo debe evaluarse cuando forma parte del seleccionado, sino también debe ser un requisito indispensable para ser seleccionado.
Exprese su opinión enviando un e-mail a cesar.chavez@interlatincorp.com
|