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Continuando
con nuestro compromiso
de jugar hacia delante
y no para atrás,
quiero compartir con
ustedes una idea que
ojalá pueda
convertirse en realidad
por el bien de nuestro
deporte en general.
Viendo
un encuentro de fútbol
de la categoría
sub 20, me llamó
poderosamente la atención
la diferencia física
(biotipo) entre uno
y otro cuadro. Inmediatamente
afloró la pregunta
¿por qué
existe tanta diferencia
entre uno y otro muchacho
de la misma categoría?
Y la respuesta asomó
más rápido
que la pregunta: por
problemas de alimentación.
Por supuesto que también
entran razones de
genética, pero
son los menos.
No
soy experto en el
tema nutricional,
pero sé perfectamente
que a través
de los alimentos es
como nuestro organismo
va tomando cuerpo
y nos permite desarrollarnos
como especie. Una
buena alimentación
sumada a un buen entrenamiento,
para un deportista
es sinónimo
de salud, crecimiento
y buen rendimiento.
El
hambre es uno de los
peores enemigos que
puede tener un atleta,
mas aún si
es parte de una familia
numerosa; entonces
es a ella a la que
tenemos que combatir.
Si se hiciera un censo
entre todos los deportistas
que participan en
ligas o en torneos
de menores y les preguntáramos
qué ingieren
a diario para ir a
entrenar, a lo mejor
muchos de los que
están leyendo
esta nota no lo creerían.
En la mayoría
de casos no llegan
ni a dos alimentaciones
diarias.
Es
por eso que, así
como los Consejos
Distritales tienen
sus Clubes del Vaso
de leche y el Gobierno
Central sus Comedores
Populares, por qué
el IPD no puede pensar
en crear un Comedor
para el Deportista.
Sé que en ocasiones
a muchos atletas le
han asignado una cuota
para alimentos, pero
pregunto: ¿Alguien
puede comer bien delante
de sus hermanos o
padres sin compartir
con ellos? Definitivamente
NO, entonces la buena
intención no
cumple el cometido.
En otras ocasiones
si el aporte es en
efectivo lo más
probable es que ese
dinero se gaste en
pasajes o cualquier
otra necesidad antes
que en alimentos y
no llegaría
a cumplir su cometido
tampoco.
Es
por eso que la idea
de crear un Gran Comedor
para el Deportista
no es una locura.
Todo parte por la
imaginación.
Se podría crear
un organismo que reciba
donaciones o que a
través de convenios
con empresas dedicadas
a la crianza, expendio
o elaboración
de alimentos colabore
con las necesidades
del proyecto. Los
beneficiarios del
programa estarían
identificados por
un carnet emitido
por este mismo organismo,
donde para calificar
al ser evaluados,
deberían de
reunir una serie de
requisitos de tipo
social y deportivo.
Este
organismo contaría
con bases sólidas,
con un equipo de nutricionistas,
de cocineros, un departamento
de asistencia social,
una enfermería
y un manager deportivo
que controle los resultados
y evolución
de los deportistas
beneficiados con el
programa.
¿Creen
que no se puede hacer?
Les aseguro que sí.
Buena voluntad, mucha
honradez, AMOR AL
DEPORTE y deseos de
colaborar con el PERU
son los únicos
requisitos para desarrollar
este linda idea.
Hasta
el próximo
lunes...
Exprese
su opinión enviando
un e-mail a cesar.chavez@interlatincorp.com
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