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Esta
semana no puedo evitar
de hacer un comentario
acerca del arbitraje
nacional. Lamentablemente
los encargados de
velar que el reglamento
se cumpla dentro del
campo de juego vienen
cometiendo una serie
de equivocaciones
que no solo provocan
reacciones en los
jugadores, sino en
todo aquel que se
encuentre inmerso
en al entorno futbolístico.
Lo que viene pasando
ya no es cuestión
de apreciación,
de criterio, de ángulo,
ni de tiempo, es algo
mucho más grave,
es un problema de
capacidad.
Me
apena decirlo, pero
los que parecían
que saldrían
adelante caso Gilberto
Hidalgo, Eduardo Lecca,
Ángel Ziani,
Edison Pérez,
Albert Caballero y
algunos otros más,
se quedaron en promesas.
Lo cierto es que en
el Perú cada
vez se está
arbitrando peor.
Ya
se hizo común
de parte de los jugadores,
técnicos y
dirigentes reclamar
acerca de este asunto,
en muchos casos sonaba
a excusa (cuando perdían),
pero la situación
actual cambió,
ahora hasta los que
ganan admiten que
los jueces les beneficiaron
involuntariamente.
Los
de negro se defienden
con que la televisión
y la posibilidad de
ver una y otra vez
la jugada desde diferentes
ángulos van
en su contra, les
parece injusto que
la crítica
sea tan aguda cuando
ellos deben tomar
una decisión
en cuestión
segundos y de hasta
milésimas de
segundo, más
aún cuando
no se encuentran con
un panorama limpio
en la cancha, pero
en las últimas
fechas las equivocaciones
han sido tan evidentes
que la repetición
del video se convirtió
simplemente en un
documento fílmico
probatorio de la acción
ocurrida.
Penales
mal cobrados o no
cobrados, fueras de
juego inexistentes
y otros no cobrados,
el mal uso de las
tarjetas amarillas
y las expulsiones
por doble amonestación
a causa de faltas
ordinarias se han
hecho muy comunes.
Por otro lado el no
saber aplicar la "ley
de la ventaja",
el no saber hacerse
respetar dentro del
campo de juego, la
falta de temperamento
o dominio de escena,
y un sinnúmero
de deficiencias más
me obligan a llegar
a esta apreciación.
Pero lo más
grave es que en las
últimas fechas
estos yerros han participado
directamente en lo
que se refiere al
resultado final de
un partido.
Por
todo esto las siguientes
preguntas caen por
sí solas, ¿hasta
cuándo vamos
a tolerar que los
árbitros sigan
así? ¿Nuestro
fútbol podrá
levantarse sin la
ayuda de los jueces?
¿Algo malo
sucede en la Comisión
Nacional de Árbitros?
¿Se estarán
haciendo una autocrítica
y estudiando el asunto?
Si los que arbitran
en la profesional
son así, ¿cómo
serán los de
la Segunda, la Copa
Perú y las
Ligas? La verdad es
que no quiero ni imaginarme.
En
un equipo de fútbol
parte del entrenamiento
de la semana se utiliza
para corregir errores
producidos durante
un partido, buscando
con eso el mejor rendimiento
colectivo; quiero
pensar (por lógica)
que la Comisión
Nacional de Árbitros
(CONAR) hace lo mismo.
Si es así,
por qué no
dan un comunicado
al respecto. Comprendo
que el hermetismo
de un organismo puede
ser bueno, pero en
situaciones como ésta,
creo que ante tanto
problema causado deberían
de pronunciarse.
Tarea
ardua por resolver
le toca al doctor
Alberto Tejada, presidente
de la CONAR. He sido
testigo que los árbitros
se entrenan, participan
de charlas y le toman
interés al
asunto, pero no sé,
a lo mejor les falta
más horas de
aula o raciocinio.
Humildemente
desde esta tribuna
les pediría
a los señores
árbitros menos
protagonismo, dejar
las poses histriónicas,
mantener la ecuanimidad
y no perder el equilibrio
emocional en los partidos;
estoy seguro que de
esa manera tendrían
mayor capacidad de
decisión y
ser menos polémicos.
Es cuestión
de actitud.
Hasta
el próximo
lunes...
Exprese
su opinión enviando
un e-mail a cesar.chavez@interlatincorp.com
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