|
¡Arriba
Alianza! Ese es el
grito que hasta ahora
se debe estar escuchando
en Matute luego de
ganarle a su eterno
rival el domingo pasado
por la mínima
diferencia. Me imagino
que el cuadro íntimo
se estará sintiendo
cada vez más
cerca de repetir el
título del
año pasado,
considerando que con
este resultado sacan
prácticamente
de carrera a Universitario
y porque llevan una
diferencia de cuatro
puntos sobre su escolta
Sporting Cristal.
Franco
Navarro, principal
gestor de la buena
campaña aliancista,
parece que ya encontró
el equipo ideal; me
da la impresión
que sus jugadores
ya entendieron el
libreto que él
les propuso a inicios
de año y que,
a pesar de algunas
desavenencias normales
en cualquier grupo,
su equipo es un conjunto
de jugadores muy sólido
que se encuentra obsesionado
en cumplir con el
objetivo final: salir
campeón.
Analizando
un poco las últimas
actuaciones del equipo
aliancista, es fácil
observar que uno de
los principales factores
por el cual se encuentran
punteros en el Apertura
es la excelente predisposición
con la que están
encarando los encuentros.
Se nota a un equipo
que sabe lo que busca,
que tiene ambición
y mucho temperamento;
características
no muy comunes en
Alianza Lima en los
últimos tiempos.
Otro
detalle importante
es la consolidación
de un equipo titular.
El técnico
viene manteniendo
una base de elementos
que le permite diseñar
un esquema táctico
cada vez más
eficiente, salvo que
tenga que realizar
algunas variantes
obligadas por causas
de lesión o
suspensión,
posibilitando que
sus jugadores mantengan
un ritmo de juego
más elaborado
como conjunto y por
ende menos individualista.
No
será la máxima
expresión del
fútbol peruano,
pero el trabajo que
vienen realizando
les permite situarse
en una cómoda
situación,
conservando el detalle
de "depender
de ellos mismos",
lujo que muchos equipos
quisieran gozar.
Utilizan
el sistema 1-4-3-1-2.
Un portero, cuatro
defensas, tres volantes
en línea con
un enganche libre
delante de ellos y
dos delanteros. Roverano
es indiscutible en
el arco. En la zona
defensiva, además
de marcar, los laterales
(Salas y Fernández)
juegan libres en la
proyección,
mientras que los centrales
(Soto y Arakaki) juegan
en línea o
con un líbero
alterno según
las circunstancias.
En la volante cuenta
con dos volantes bien
abiertos, Barrionuevo
por izquierda y Ciurlizza
por derecha quedando
Bazalar como tapón,
aunque por las características
de éstos últimos
la tarea se la alternan.
Unos metros más
adelante se ubica
Quinteros, el Pato
es el encargado de
generar fútbol,
tiene más técnica
que los demás
y su producción
mejora cuando le dan
libertad de acción.
Y por último
en el ataque la oncena
íntima cuenta
con la participación
de Roberto Holsen
y Roberto Farfán
(Sáenz también
estuvo pero está
lesionado), delanteros
netos con olfato de
gol y muy movedizos.
Eso
no es todo, en el
banco tienen jugadores
interesantes. Prado,
Hernández,
Williams y Aguirre
entre otros son las
alternativas de Navarro,
jóvenes con
mucha proyección
(con excepción
del brasilero) que
no desentonan cuando
les toca actuar. En
líneas generales
diría que es
un libreto conocido,
pero que está
muy bien aprendido
por unos alumnos muy
aplicados.
Otro
de los éxitos
de este plantel es
la excelente condición
física, el
trabajo del profesor
Mendaña está
dando sus frutos,
esto les permite no
solo superar al rival
por fuerza y velocidad,
sino también
por la mayor capacidad
aeróbica.
En
conclusión,
nos encontramos con
un equipo que desde
el primer día
tomó las cosas
en serio, que tuvo
la felicidad de contratar
a un buen cuerpo técnico
(con un peruano a
la cabeza), de juntar
un buen plantel de
jugadores y que está
decidido a buscar
el bicampeonato nacional.
A estas alturas del
torneo, así
como viene jugando
y como están
los demás,
es el favorito para
obtenerlo.
Hasta
el próximo
lunes.
Exprese
su opinión enviando
un e-mail a cesar.chavez@interlatincorp.com
|