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¿Suturar o no saturar?
Por Julio Grados
Cuando hablamos de las lesiones deportivas más frecuentes que pueden ocurrir en un campo de fútbol, tenemos que mencionar unas lesiones que por su magnitud a lo mejor no revisten mayor gravedad en algunos casos, pero sí son impresionantes para el resto del público o de la gente del entorno. Me estoy refiriendo a las HERIDAS SANGRANTES. Generalmente son heridas CONTUSO CORTANTES, es decir producidas por un objeto contundente y que crea una brecha o herida en la piel o en el cuero cabelludo de un jugador. Por lo general, se producen por golpes con el codo, rodilla, o la cabeza del rival, y los sitios más frecuentes de aparición de estas heridas son el ARCO SUPERCILIAR y el CUERO CABELLUDO. Antiguamente no contábamos con las actuales redecillas o ReteLast que facilitan mucho el trabajo para el reingreso del jugador a la cancha.
El tema que quería un poco tocar es la discusión que se originó hace poco en la política de algunos colegas de SUTURAR o COSER la Herida Sangrante en pleno partido; y con lo cual no estaba en nada de acuerdo con esa medida. Esto por muchos motivos. En primer lugar, la premura para que el jugador retorne a la actividad: Considérense los minutos que se debe aplicar la anestesia y el cosido respectivo. Realmente son minutos en que mínimo se deben de perder como 10 minutos, los cuales no nos podemos dar ese lujo si se trata de un encuentro de alto nivel y el jugador es clave como son los 11 de un equipo de primera o segunda división.
Otro aspecto, y tal vez más importante, es el referente a la ASEPSIA de la zona a suturar, es decir, no es igual coser una herida de éstas en el tópico que en la cancha de fútbol. El peligro de una infección es mucho mayor en el medio ambiente e incluso con la posibilidad de gérmenes anaeróbicos u hongos.
Pensamos que debemos estar preparados para realizar nuestra HEMOSTASIA lo más rápido posible, o sea, el cohibir el sangrado con un apósito y de ser necesario el ReteLast o una cinta adhesiva, que muchas veces no la podemos usar por la sudoración del jugador. No olvidemos que el reglamento FIFA ahora prohíbe el sangrado activo por más pequeño que éste sea, e incluso la camiseta debería no estar manchada con sangre para reiniciar el encuentro.
Para terminar, sólo una anécdota. Jugando un Sudamericano contra el equipo Sub 20 de Paraguay, nuestra Selección ganaba 2 a 1, faltando unos 15 minutos para acabar el encuentro, nuestro defensa central sufre una herida en el arco superciliar derecho de unos 8 cm. No se contaba en ese entonces (1999) con el retelast, y le colocamos su apósito con un vendaje alrededor de la cabeza con lo que paramos el sangrado y pudo reiniciar el partido. No pasaron ni 2 minutos cuando vimos con sorpresa que el jugador se estaba retirando el vendaje colocado porque -después me contaría- le parecía un poco mal como estaba el pelo, un tanto "parado". En la segunda oportunidad ya le colocamos un vendaje adhesivo, el cual NO SE LO PUDO RETIRAR, y con el que rechazó varias veces la pelota, pudiendo ganar ese encuentro. Gajes del oficio.
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Por el Dr. Julio Grados P. Médico del Club Universidad San Martín de Porres y Profesor de la Escuela de Entrenadores de la F.P.F
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