
Autogoles
contra nuestro fútbol
Por Percy Rojas
Se
jugó la cuarta fecha del Torneo Clausura teniendo como
protagonistas al Cienciano del Cuzco y al Sporting Cristal
que ocupan los primeros lugares de la tabla de posiciones,
y al Mariano Melgar de Arequipa, con Alianza Lima en la
segunda ubicación. Es bueno remarcar que los clubes
capitalinos se preocuparon por reforzar sus equipos,
buscando ser protagonistas en el torneo. Cienciano y
Melgar, por su parte, muestran ser equipos que se
caracterizan por la regularidad en sus presentaciones,
sorprendiendo el club cuzqueño al conseguir una victoria
frente al UPAO de visitante.
Con
respecto al Cristal, que ocupa la primera posición con 7
puntos, aún nos tiene en deuda en lo que respecta a
producción futbolística, no encontrando el equipo de
Juan Carlos Oblitas el equilibrio entre sus líneas
ofensiva y defensiva. Frente al Deportivo Municipal, luego
de estar en ventaja por 2 goles y tener dominio del
partido, terminó venciendo por 3-2 en forma apremiante.
Entre los resultados más importantes de la fecha tenemos:
Universitario que venció claramente al Boys por 3 goles a
1, Alianza Atlético en calidad de visitante, superó al
Juan Aurich por 5-
1 y Alianza Lima que ganó 4-0 al Unión Minas.
Hemos
visto así las primeras fechas del Torneo Clausura con
equipos que están buscando su mejor forma. Pero, lo que
se hizo más latente y preocupante fue el ausentismo del público
para presenciar los partidos, lo que ha traído como
consecuencia que los clubes tengan
problemas serios para cubrir sus planillas. En un mundo
globalizado como el actual, donde por los medios de
comunicación estamos al tanto de lo que sucede en el
mundo deportivo, en el momento mismo de los
acontecimientos, con torneos que generan grandes
recaudaciones y donde se mueven millones de dólares en
transferencias de jugadores, el desarrollo del fútbol se
ha vuelto muy apreciado por las Empresas que invierten en
publicidad de sus productos.
Con
este panorama, vemos en nuestro fútbol nacional un
ambiente enrarecido y lleno de problemas, que dista mucho
de lo que vemos en el resto del mundo. Sabemos que nuestro
país está en proceso de desarrollo y que los problemas
económicos afectan todos los ámbitos, algo no ajeno a
los demás países sudamericanos, pero el fútbol dentro
de este contexto ha sido siempre como una “isla”,
donde los jugadores, entrenadores perciben sueldos
bastante altos y donde constantemente hay un mercado de
pases, en el que se barajan cifras millonarias. Es ahí
donde nos preguntamos por qué tenemos crisis? Por qué
nos hacemos autogoles? En anteriores columnas comentamos
que el fútbol es una empresa que funciona, en tanto las
partes, cumplan sus roles a cabalidad, los jugadores
exhibiendo un buen nivel de juego, los entrenadores
aportando sus conocimientos, los dirigentes decidiendo lo
más adecuado para sus Instituciones, el periodismo
informando con responsabilidad y el público apoyando a
sus equipos.
En
los últimos días hemos escuchado a nuestros dirigentes
hablar de las dificultades económicas por los que
atraviesan, clubes como Universitario de Deportes que
adeudan sueldos y premios a sus jugadores, así como los
clubes llamados “chicos”, que viven en crisis hace
mucho tiempo. Todo esto le hace mucho daño a nuestro fútbol,
han aparecido soluciones facilistas, como disminuir los
sueldos a los jugadores buscando paliativos inmediatos a
un problema que tiene raíces de fondo. Pensamos que las
soluciones pasan por una mejor administración de los
recursos, una racionalización de los gastos y en buscar
invertir en la contratación de jugadores de nivel para
armar buenos equipos y lograr mejores dividendos tanto en
el corto como el mediano plazo. Igualmente, realizar un
trabajo profesional en las divisiones menores, a fin de
que sirvan de “semillero” para los futuros equipos.
Creemos que no se está trabajando adecuadamente en estos
aspectos y está en la parte dirigencial actuar con
honestidad, seriedad y profesionalismo una actividad que a
todas luces debe ser productiva.
Pasó
con nuestra Selección Nacional en su partido frente a
Colombia, que no se logró llenar el Estadio Nacional por
el alto valor de las entradas y la respuesta del público
fue negativa. Se buscó un éxito económico inmediato sin
pensar en la parte deportiva y finalmente ambos saldos
fueron negativos. Ahora vemos en los torneos locales,
estadios con tribunas semi-vacías, con partidos
programados a la misma hora, en estadios diferentes y en
la misma ciudad, logrando estas programaciones dividir al
público que quiere alentar a sus equipos. Por qué los
dirigentes, así como se unen para decidir como gran
medida, reducir sueldos de los jugadores, no lo hacen para
hacer programaciones coherentes y acordes con la realidad
que vivimos, disponer de incentivos como entradas 2 por 1
o programar 2 ó 3 partidos en un estadio, como se hacía
antes con los famosos dobletes o tripletes. Pero no,
preferimos discutir porcentajes, prioridades, intereses
personales, en lugar de buscar soluciones importantes que
realmente contribuyan a aliviar las situaciones de los
clubes.
Para
un jugador es motivador, jugar en un estadio con público,
como lo es para un artista y no jugar “en familia”
como viene aconteciendo.
Estamos a tiempo de trabajar con honestidad los
innumerables recursos con que cuentan los clubes
actualmente (sponsors, contratos televisivos, contratos
con marcas de ropa deportiva, transferencia de jugadores
etc.) para lograr constituir equipos de buen nivel
competitivo que hagan que el público vuelva a ver el buen
fútbol que tanto extraña y apoyar así un deporte que
forma parte importante de nuestra cultura popular.
En
mi ANÉCDOTA DEL RECUERDO quiero contarle de situaciones
similares que viví en mi equipo de jugador. Cuando
militaba en Universitario de Deportes teníamos un gran
equipo, con jugadores como Chumpitaz, Challe, Cruzado, José
Fernández, Nicolás Fuentes, entre otros, y ello permitía
que el club fuera contratado para presentarse tanto en
provincias como en el extranjero. Se jugaba los fines de
semana el torneo local y a mitad de semana viajábamos a
distintos lugares.
Todos
éramos conscientes del esfuerzo y sacrificio que ello
demandaba, pero el Club gozaba de una estabilidad económica
por la que todos luchábamos y que todos disfrutábamos.
Luego, viajé a Argentina y en el club Independiente de
Avellaneda, me encontré con un calendario de actividades
aún más exigente, ya que se vivían épocas difíciles
en la parte económica, soportando el país una gran
inflación. Contábamos con un gran equipo y además de
jugar el torneo local, los días domingo, se pactaban
partidos internacionales entre semana que permitían al
Club cumplir con planillas y sueldos y a la vez, tener
estabilidad económica.
Teníamos
jugadores como Elvio Pavoni, López, Comisso que nos
representaban ante los dirigentes, y en los viajes al
extranjero formábamos una sociedad y actuábamos como una
gran empresa que tenía éxito en lo deportivo y económico.
Creo, sinceramente que la
Institución fue conducida por excelentes dirigentes, que
supieron manejar los momentos difíciles que se vivían en
el país, para darnos, a nosotros los jugadores, toda la
tranquilidad que necesitábamos para desarrollar nuestro
mejor fútbol y así lograr grandes triunfos para
el Club.
Alternativas como estas,
son las que deben buscar ahora nuestros dirigentes, a fin
de lograr llevar al fútbol a un mejor nivel.
Hasta la próxima...
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percyrojas@peru.com
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