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Otra Perla de la C.S.F.
Por Luis Puiggrós Planas
El máximo organismo para una empresa cualquiera es la junta de accionistas, luego vendría el directorio, el gerente general, etc. Para la C.S.F. no tendría que ser distinto, sus máximos representantes, los socios son los 10 países que la integran, luego vendría el directorio encabezado por Nicolás Leoz. Desde el primero de Mayo de 1986 cuando Leoz junto a De Luca, Osuna y Esquivel ingresaron por la ventana a dirigir los destinos de la C.S.F. desconociendo lo que habían firmado meses antes, en pleno verano limeño, la Declaración de Lima, el fútbol sudamericano se ha venido en picada.
Ya hemos tratado en otros artículos el porqué de esta decadencia como son el engendro de la Copa Sudamericana, o la creación e inmediata desaparición de numerosos torneos como la Conmebol, la Mercosur, la Merconorte, la Supercopa, la pésima calendarización de su parte para los distintos torneos, etc., que en vez de desarrollar el fútbol de esta parte del continente, se la pasan en reuniones sociales, como lo demuestran los números de la revista de la Confederación, que son un canto al ego. Hoy trataremos el tema de la Copa América que nos parece algo inaceptable.
Cuando todavía la televisión no era el soporte del fútbol, se firma en 1989 un contrato con una cadena televisiva por los próximos 10 años en los cuales la C.S.F. cede los derechos de la Copa América a cambio de dos millones de dólares aproximadamente por cada edición, en los cuales la cadena televisiva podría revender los derechos adquiridos a terceros. De esos dos millones la C.S.F. lo repartirá entre sus socios, al país organizador les dará parte de estos y con eso tendrá que costear la organización, infraestructura que ellos imponen, recibiendo a cambio como ingresos sólo las taquillas y con estas tendrá que financiarse.
En 1993 los dueños de los derechos le proponen a la C.S.F. que México, que viene con la televisión bajo el brazo, juegue la Copa América en Ecuador 93. El ente rector del fútbol sudamericano asiste entusiasmado. El ingreso que representa la participación mexicana se lo lleva la cadena televisiva dueña de los derechos, para la Confederación nada.
La televisión explota y se convierte en el boom del financiamiento del fútbol. La C.S.F. que advierte de su pésima gestión, negocia con los dueños de los derechos un aumento, elevando el monto a cinco millones aproximadamente por la Copa América en 1995. En 1999 se produce lo inaceptable, los dueños de los derechos convencen a los directivos de la C.S.F. que Japón, que tambien viene con la televisión bajo el brazo, participe de la Copa América, sin ningún beneficio adicional para los socios (los 10 países integrantes). Aquí hago un alto porque quisiera llamar poderosamente la atención a los Hermanos Maristas que me enseñaron en mi Colegio San Isidro, terminé la secundaria en 1960, que Japón quedaba en Asia. Se equivocaron, 43 años despues me entero que queda en América.
La C.S.F. recibe sus cinco millones aproximadamente, y la dueña de los derechos los revende a Japón, México, Europa, etc., obteniendo excelentes ganancias.
La pésima calendarización de la Copa empieza a tener tropiezos. La Copa América del 97 se cruza con las eliminatorias mundialistas y se comienza a depreciar. Toca fondo en la del 2001 cuando la mayoría de selecciones envían a Colombia sus equipos suplentes, incluso la Argentina no asiste. El producto Copa América se devalúa y los compradores en Europa, Asia, México reciben los partidos en horas de la madrugada y con equipos que no son los titulares por lo que negocian a la baja. Eso sucede tambíen con los otros torneos organizados por la Confederación, como la Conmebol, Merocosur, Merconorte, etc., cuando los equipos tambien ponen a sus suplentes, perdiendo interés la televisación de los campeonatos en esos lugares. Una cosa es pagar por ver jugar a los titulares del Flamengo contra el River y otra con los suplentes. Así sucedió con esta Copa América del 2001. La dueña de los derechos pierde interés y baja sus propuestas y la C.S.F. entra en crisis. Recordemos que el año pasado que la Copa Libertadores casi no se juega y se tuvo que negociar con Fox Sport ARGENTINA a la baja para poder realizarla.
Mientras tanto la FIFA, un ejemplo de organización, les cede los derechos de televisión y la recaudación de local a cada país durante las eliminatorias, para ella quedarse con la torta mayor durante la fase final del mundial, dándole una parte de ésta a cada federación que llegó a la fase final. Así todos ganan. Para las eliminatorias mundialistas cada Federación negocia los derechos de Televisión para ellos pues la FIFA se los cede, a los que hay que agregar las recaudaciones cuando se juega de local. La torta mayor los mundiales propiamente dichos, los negocia en ente rector del fútbol.
Un ejemplo. En la edición de la Copa América del 2001, el Perú recibió por su participación unos quinientos mil dólares aproximadamente y gastó alrededor de seiscientos mil. Perdió dinero por participar, mientras que en la Eliminatoria vendió los derechos de televisión de sus partidos como local por 10 millones de dólares a los que se suman la recaudación de sus partidos como locales que alcanzaron otros 4 millones más. Para la distribución entre los clubes: 35% para los que aportaron jugadores, 35% para todos los clubes de primera y 30% para la F.P.F, hay que deducir a esos ingresos los gastos respectivos.
Por eso planteamos en nuestro estudio que las eliminatorias mundialistas y la Copa América se jueguen cada dos años en 18 partidos en forma alternada, dos eliminatorias, los dos siguientes Copa América, actuando el día anterior las selecciones sub-17 y sub- 20 del mismo fixture en cada fecha, así todas las selecciones, mayores y subs 20 y 17 actuarán una vez al mes, 10 meses por año y siempre estarán preparadas, siendo dueños de los derechos de televisión y de las recaudaciones cuando jueguen de local. Eso es desarrollar el fútbol.
Ahora le toca al Perú organizarla en el 2004. La C.S.F recibe de la televisora dueña de los derechos 6 millones de dólares aproximadamente y los revende en x millones de dólares obteniendo jugosas ganancias, de estos seis, le entrega al Perú quinientos mil dólares y que nos arreglemos. Con eso tenemos que organizarla, hacer la infraestructura que ellos decidan y que rogemos a Dios que tengamos una buena actuación deportiva porque las recaudaciones son para el Perú, para poder financiar la Copa. Me suena a verso cuando se dice que el Perú recibirá a muchos turistas por descentralizar la Copa. Eso no se puede medir, cuando además tendrá los mismos problemas de Colombia 2001, vendrán la selecciones suplentes, pues para variar la C.S.F. programa esta Copa América en medio de las eliminatorias mundialistas y no vendrán muchos turistas. Eso sí la infraestructura, pagada por el Perú a gusto de la C.S.F., quedará para el desarrollo del nuestro fútbol. Eso si se puede definir como una inversión.
¿Para quién es el negocio? ¿Para los socios que son los dueños? o ¿para la cadena de televisión que compró los derechos?. Así manejan los directivos de la C.S.F. el fútbol sudamericano, desde que entraron por la ventana en 1986. Habría que investigar.
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