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Luz y Sombra
Por Luis Puiggrós Planas
La inauguración de la 41 edición de la Copa América que se llevó a cabo el Martes 6 de Julio en nuestro estadio nacional se debatió entre luces y sombras.
Las luces las encendieron, nunca mejor expresado, el juego de luces de alta tecnología que incluyeron los rayos láser, de la puesta en escena que mezcló, en el acto inaugural, nuestro pasado incaico con la modernidad en el emotivo reencuentro de la Copa América con nuestro Estadio Nacional después de 47 años, que terminó con las solemnes notas de nuestro himno nacional cantado a capella por Tania Libertad, para mi gusto demasiado moderno, que incluso en algún momento de su interpretación le cambió la melodía.
Toda esta ceremonia previa nos hizo recordar otra ceremonia, la del sorteo de la misma Copa realizado en el Parque de la Exposición, que tambien llenó de orgullo a todos los peruanos por su exquisito gusto, para demostrar que en el Perú todavía existe la clase y no la chabacanería e informalidad en que se mueven hoy en día la mayoría de nuestros compatriotas.
Las sombras estuvieron a cargo, por enésima vez, de otra desconcertante actuación de nuestra selección que en su debut, rescató apenas un angustioso empate en las postrimerías del encuentro con la mediocre similar de Bolivia a dos tantos.
He sido majadero y lo seguiré siendo, que si no nos metemos a fondo a realizar la reestruturación de nuestro fútbol, tantas veces descrita por el suscrito a través de estas páginas o de las de El Comercio, o en la radio o la televisión, o en cualquier otro medio, no podremos esperar mejores resultados.
En 1997 en plenas eliminatorias para Francia, sostenimos que no nos importara que el Perú no clasificase a ese mundial si a cambio, se empezaba a trabajar en ese profundo cambio a largo plazo tantas veces propuesto por este articulista, que nos asegurara, producto del trabajo realizado a partir de ese mismo momento, las clasificaciones para los siguientes mundiales.
Repetí el mismo comentario para los mundiales del 2002 y para el de ahora, con el mismo coro de siempre que nos tildan de ilusos y que eso no se puede hacer porque no nos podemos comparar con Europa, con los mismos resultados, porque no se pueden esperar milagros, sin trabajo a fondo y a largo plazo seguiremos en la indolencia, como dice nuestro himno. Yo les contesto a estos detractores que son unos mediocres porque en la vida siempre hay que aspirar a los mejor, y dar en todos nuestros actos lo mejor que tenemos, y si alguien nos gana es por eso porque fue mejor, a pesar de entregar nuestro mejor esfuerzo. Copiar lo bueno es dos veces bueno.
Un sólo dato deja en evidencia lo que sostengo. ¿Saben cuál era la alineación titular de la selección peruana para la Copa América del Paraguay 1999?. Ahí va: Ibáñez: Jorge Soto, Reynoso Rebosio y Olivares; Jayo, Pereda, Solano y Palacios; Maestri y Pizarro. De estos once, sólo Reynoso, Olivares y Pereda no estuvieron el Martes en el debut contra Bolivia, Los otros 8 fueron TITULARES en esa Copa realizada hace...5 AÑOS. Más claro ni el agua.
Esto lleva a una pregunta de fondo. ¿pueden coexistir juntas la FPF y la comisión de la selección?. Para mi la respuesta es un rotundo NO. La comisión 2006 tiene como exclusiva meta CLASIFICAR AL CAMPEONATO MUNDIAL SIN IMPORTARLE OTRA COSA. Quiere decir que si es necesario para ello llaman a Cubillas, Sotil, Lolo Fernández o cualquier otra estrella del pasado para TRATAR DE CLASIFICAR. El desarrollo de nuestro fútbol les interesa un pito porque no es su misión. Si no clasifican fracasan.
El de la Federación se contrapone totalmente con los intereses de la Comisión de la selección, porque su meta es la de ORDENAR; ORGANIZAR Y DESARROLLAR nuestro fútbol.
Mientras existan estas dos entidades será casi imposible alcanzar una clasificación mundialista porque se pierde lo esencial, que es la famosa reestructuración a fondo y a largo plazo de nuestro viejo y querido fútbol nacional.
Ya se podrá, en nuestro concepto equivocarse Autuori en algunos planteamientos como el utilizado contra Bolivia con un válido sistema de 4-3-3, pero lo hecha a perder porque no coloca en la cancha a los jugadores que puedan desarrollar ese sistema. Con cuatro del fondo comienzan los problemas. Primero con los laterales. Para que estos se vayan al ataque, que tiene que ser uno a la vez, si se va Soto se queda Vilchez y viceversa, el relevo lo tiene que hacer el volante ancla que es Jayo, así nuestro equipo siempre está bien parado, cosa que en el equipo de Autuori no se realiza. Los relevos los hacen los centrales desarticulando la defensa. Para esa función, la de carrilero Vilchez no tiene condiciones. El equilibrio los entrega el volante central: Jayo que según se pare en la cancha, la selección lo hará. Por la derecha jugó un desconocido Solano y por la izquierda Carlos Zegarra. Pero el mayor problema lo tuvo en el ataque.
Es perfectamente válido jugar con tres delanteros en punta, dos bien abiertos por las alas, para abrir la cancha y cuando hacen las diagonales los carrileros pasan por sus espaldas para ganar la línea de fondo, para hacer los centros que duelen desde ese sector del campo y no los frontales en que los zagueros centrales esperan de frente.
El problema es que los tres utilizados contra Bolivia en tres centrodelanteros en los cuales sólo Farfan utilizó las puntas, que tampoco lo hicieron Solano o Carlos Zegarra ni los carrileros Soto y Vilchez, por lo que el juego del Perú se hizo muy previsible, centralizado y sin sorpresa.
Una acotación final. Cuando Perú derrotó a Chile en Marzo del 2003 por 3 a 0 en el estadio nacional limeño hubo dos movimientos tácticos muy interesantes.
Primero: el asfixinate pressing al rival desde su salida. De eso sólo queda el recuerdo.
Segundo: los dos puntas fueron Pizarro por el medio y Farfán moviéndose por todo el frente de ataque provocando la sorpresa, jugando así en el Alianza es cuando ha tenido más éxito. Ninguna de las dos cosas se han vuelto a utilizar.
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