Atrapados en su propio laberinto
Por Luis Puiggrós Planas

Uno de los grandes males de nuestra sociedad es la informalidad, entre otros temas que se destacan como el irrespeto a la autoridad, el corto placismo, la indisciplina, en suma hacer cada uno lo que le dé la gana y lo peor es que estamos atrapados en nuestro propio laberinto, ya que si alguien trata de poner las cosas en su sitio y tratar de corregir estos grandes males que nos aquejan, ponen tantas trabas para que todo sigua igual.

Es lo que sucede en nuestro deporte y en el fútbol especialmente.

Usted, amigo lector, es testigo de excepción cuando cada día se entera, a través de los medios de comunicación, de un nuevo problema, que sumados todos a llevado al fútbol peruano a un caos total.

En los últimos días han sucedido una serie de hechos que no podemos dejar de comentar, ya que nuevamente se ha suspendido el campeonato peruano, esta vez en el comienzo del mismo y no como en el 2003 cuando por primera vez en la historia no terminó un torneo oficial.

Este nuevo impasse tiene muchas aristas, de las cuales trataremos de hacer un frío análisis para poder encontrar la solución y que ésta no sea un parche, sino una solución definitiva.

Una de estas aristas, probablemente la madre del cordero, se inicia a mediados del año pasado, cuando la FPF en un intento de formalizar la actividad, da a conocer el Estatuto del Jugador Profesional, que tiene carácter provisional y que entró a regir a partir del 1 de Enero del 2005, para reforzar estas intenciones entrega la Resolución 001-FPF- 2005, como lo había hecho anteriormente con las Resoluciones 010 y 012-FPF del 2002, 005 y 008-FPF del 2003 y 003-FPF del 2004, que fueron cumplidas en parte.

La ADFP y por lo tanto los clubes firman el estatuto días después de haberlo conocido, pero cometen un gran "HORROR" típico de la gran improvisación que existe a todo nivel, no lo leen, y recién lo hacen a fines de Diciembre. Es recién entonces que se dan cuenta que no lo pueden cumplir. No es el motivo de esta columna, será de otra, analizar a fondo el mencionado estatuto, si no que producto de la informalidad que existe genera un problema que nadie puede saber las consecuencias que puede acarrear.

Se dan cuenta recién, que los presupuestos para este año se incrementarán en 50% y por lo tanto los clubes quebrarán. Una falacia pues de leerlo en su oportunidad se habría analizado y optado las correcciones necesarias y aplicarlas, y cumplir con la reglamentación y si no estaban de acuerdo indicarlas y negociarlas en su momento. Pero sale "pepe el vivo". Para darle la vuelta, algunos clubes han puesto como fecha de los nuevos contratos firmados con los jugadores para las prestaciones de este año, el 31 de Diciembre del año pasado, con clara intención de no acatar las nuevas leyes.

Repito no es motivo de este artículo decir si el estatuto del jugador de fútbol profesional está bien o no. Se firmó en su momento y hay que respetarlo, es la única manera de evitar la informalidad, acatando las leyes, deporte que el peruano es reacio. El fútbol no va a quebrar si es que se maneja bien, organizadamente y con visión a largo plazo.

Otro problema es el pago de las deudas atrasadas de los clubes, donde se encuentran el Alianza Lima y Universitario de Deportes. La agremiación propuso que sean los mismos clubes, avalados por la ADFP que programen sus deudas, cantidades y plazos. Así se hizo pero cosa que han incumplido varios, llegando la U hacerlo hasta en tres oportunidades. Si bien es verdad que se ha pagado algo, pero a veces se ha abierto otro hueco, vale decir una nueva deuda.

Se agrava la situación, cuando estos deudores hacen nuevas contrataciones sin haber cancelados a sus anteriores deudores, como sucede en la mayoría de clubes que están en estos problemas. El Alianza que tiene una fuerte deuda, contrata como si nada a un técnico Insúa y a cuatro jugadores Furios, Barros Schelotto, Mackenzie y Astudillo, que no son precisamente baratos. En el caso de la U es peor pues el año pasado tuvo a cuatro entrenadores, donde despidió a tres Malbernat y, Trobbiani y Reyna con sus respectivas indemnizaciones, aumentando sus deudas, además de las respectivas nuevas contrataciones (en la presentación del plantel contamos en la foto oficial a 40 jugadores). Me parece inmoral que se contrate jugadores y entrenadores nuevos y no se pague a los anteriores a los que se les debe, en algunos países hay leyes que no se permite contratar a nuevos si no les han pagado a los antiguos.

Se dice que el fútbol es un negocio distinto donde se tiene que contratar a nuevos jugadores sin pagar a los deudores porque es obligación tratar de lograr al menos clasificar para la Copa Libertadores de América. FALSO. Nos dicen que la solución pasa por hacer de los clubes sociedades anónimas, pues en estas no sucede esto. En éstas nadie puede despedir a sus empleados sin pagarle lo que les corresponde y contratar alegremente a otros. La solución es ordenar, organizar y desarrollar nuestro fútbol, tantas veces escrito en esta columna, pero dentro de las leyes.
Una de las ventajas de las Sociedades Anónimas es que son responsables sus directores y a los accionistas les costará su plata. En el limbo actual de nuestro fútbol NADIE ES RESPONSABLE DE NADA.

Por lo tanto la agremiación está en su justo derecho de reclamar los sueldos impagos de sus asociados, donde las promesas de pago superan largamente a la realidad.

Como guinda al pastel se suma la huelga de los árbitros, los cuales pagan de su propio bolsillo los gastos de viáticos y movilidad para arbitrar partidos organizados por la ADFP, ente que no les reembolsa éstos y al reclamar sus pagos les dan largas y no les pagan, por los que van a la huelga, recibiendo las amenazas del ex generalísimo del Glorioso Ejército Peruano, presidente actual de la ADFP de decirles, gritando como es su costumbre, que al irse a la huelga no les pagará, abriendo un nuevo frente de conflicto.

Si se hace un repaso a los problemas de nuestro fútbol en los últimos tres años, casi todos tiene como denominador común de la fuente de los mismos, al mismo personaje: Julio Velázquez Giacarini, un personaje prepotente que grita en vez de hablar creyendo seguramente que todos son sus soldados, que además fue reelegido sin cumplir los reglamentos requeridos para el caso, no fue presentado por ningún club, tan es así que la directiva de la ADFP que el preside, hasta ahora NO PUEDE SER INSCRITA EN LOS REGISTROS PUBLICOS.

Creo que un principio para solucionar los problemas de nuestro fútbol es que se vaya quien los causa, que en mi concepto es el presidente de la ADFP, fuente de casi todos los problemas, y poner en su lugar a interlocutores válidos y creíbles. Que no renuncie, que simplemente se vaya o lo retiren, pues nadie cree que lo haga, pues ya lo ha hecho en varias oportunidades condicionada a que ésta sea aceptada y siempre maneja la situación para no hacerlo. Mi mamá me enseñó que la palabra basta, que dicha ésta se tiene que cumplirla, no como en el Perú se ha hecho costumbre que cuando se quiere negociar una renuncia (esto no existe) se coloca sólo la palabra, y si no se quiere negociarla se la acompaña con la palabra irrevocable. No señores, basta decir renuncia para cumplirla, sin dudas ni murmuraciones.

  Exprese su opinión enviando un e-mail a Luis.Puiggros@interlatincorp.com

 

 

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